Entretien

Entretien avec Carlos César Arbeláez (Rencontres 2011)

Réalisation : 20 mars 2011 Mise en ligne : 20 mars 2011
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Descriptif

Carlos César Arbeláez, cinéaste colombien qui a eu le prix de Cinéma en Construction [Rencontres Cinémas d'Amérique latine de Toulouse], présente son premier long métrage de fiction, Los colores de la montaña, qui montre à travers des enfants, une relation d’amitié située dans les très difficiles circonstances que vivent les paysans des villages d’Antioquia, zone très affectée par la guerre et les déplacements de population. Le projet a mis une dizaine d’années à se réaliser, le travail avec les enfants est très gratifiant mais exige une grande patience, et le film a du succès en Colombie et en France aussi.

Carlos César Arbeláez, cineasta colombiano que ganó Cine en Construcción, presenta su primer largometraje de ficción, Los colores de la montaña, que muestra a través de niños una relación de amistad situada en las muy difíciles circunstancias vividas por los campesinos de los pueblos de Antioquia, zona muy afectada por la guerra y los desplazamientos de población. El proyecto tardó unos diez años en llevarse a cabo, el trabajo con niños es grato pero requiere una gran paciencia, y la película tiene éxito en Colombia y Francia también

Interview : Odile BouchetTranscription et traduction : Lucie Dubas-Moorhouse et Chloé Le Vacon.

Intervenants
Thèmes
Notice
Langue :
Espagnol, castillan
Crédits
Université Toulouse II-Le Mirail SCPAM (Publication), Université Toulouse II-Le Mirail (Production), Nathalie MICHAUD (Réalisation)
Conditions d'utilisation
Tous droits réservés à l'Université Toulouse II-Le Mirail et aux auteurs.
Citer cette ressource:
UT2J. (2011, 20 mars). Entretien avec Carlos César Arbeláez (Rencontres 2011). [Vidéo]. Canal-U. https://www.canal-u.tv/49697. (Consultée le 28 juin 2022)
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Odile Bouchet: Carlos César Arbeláez, cineasta colombiano, nos traes acá con Los colores de la montaña que estuvo en Cine en construcción y que terminaste por fin y tenemos el gusto de tenerle aquí.

Carlos César Arbeláez: Muchas gracias.

Odile Bouchet: Entonces tú hiciste otros oficios en el cine antes de realizador, o hiciste también documentales, ¿no?

Carlos César Arbeláez: Sí. Hice… En mi carrera, realmente, he hecho más documentales desde que me gradué, este, como comunicador social, ¿no sé si aquí existe esta carrera?

Odile Bouchet: Sí.

Carlos César Arbeláez: Algo así… Porque no hay escuela de cine. Hice mucho documental, mucho documental, como urbano, de la ciudad, no tanto en el campo. Y ya más o menos como en el 2001, 2002, entonces empecé a hacer argumental, he hecho dos cortometrajes. Y este que es una… Es mi primer largo que me he demorado realmente muchos años en hacerla, casi nueve años. Yo creo que está entre las películas que más se han demorado en Colombia en hacerse… Muchos problemas con la película.

Odile Bouchet : ¿Sí?

Carlos César Arbeláez: Sí.

Odile Bouchet: ¿De qué tipo, por ejemplo?

Carlos César Arbeláez: Pues… Que íbamos a rodar en el 2004, pero el productor se enfermó, que era el productor más importante que había en Colombia, y además era cineasta. Y fue el productor de María llena eres de gracia, Rosario tijeras, películas como importantes colombianas, pero él se enfermó y falleció y el proyecto se canceló. Yo tuve que devolver incluso un dinero que me había ganado y todo, en IBERMEDIA. Y yo tiré el proyecto a la basura, y luego un productor a los tres años lo volvió a mandar con la ley de cine, que se acababa de aprobar en Colombia, por primera vez, una ley de cine. Y hicimos esta…y ganamos. Y otra vez hubo que sacar el guión de la basura, y otra vez… los niños ya se habían crecido, entonces hubo que volver a empezar otra vez, otros dos, tres años.

Odile Bouchet: El casting.

Carlos César Arbeláez: Y entonces por eso me demoré tanto, pero la rodamos en el 2009, rodamos y… siete semanas de rodaje, y fuimos a editarla y estrenarla el año pasado, casi nueve años así.

Odile Bouchet: Y la… ¿En Colombia, funciona bien esta película?

Carlos César Arbeláez: La película se acaba de estrenar el viernes pasado, tuvo una taquilla extraordinaria, creo que va a hacer por allí entre 500 000 y 600 000 espectadores, va a ser un…

Odile Bouchet: Esto para Colombia es mucho.

Carlos César Arbeláez: Es muy bien, sí. Y es primera vez que una película que le va bien en festivales parece que le va a ir bien en taquilla, porque había películas colombianas muy exitosas como El vuelco del cangrejo, Retrato de un mar de mentiras que esta acá, pero no se le ha ido bien en taquilla en Colombia, les ha ido muy mal.

Odile Bouchet: Sin embargo son muy hermosas.

Carlos César Arbeláez: Y son películas muy hermosas, pero el público colombiano no se… No va a estas películas, y pensábamos que iba a pasar lo mismo con la mía, que era más de festivales, pero la película esta conectando muy bien con el público. Enhorabuena pues, como dicen los españoles. Y bueno, vamos a ver, yo creo, qué va a hacer, por ahí 500 000 espectadores, que va a hacer pues muy bien. Muy bien. Y muy buena crítica, nadie ha hablado mal de la película en Colombia, que el deporte nacional es hablar mal de la otra gente. Y la envidia… hay un deportista que dice ya que en Colombia la gente se muere más de envidia que de cáncer. Y todo el mundo ha hablado muy bien de la película.

Odile Bouchet: ¿Sí?

Carlos César Arbeláez: Sí, me han tratado bien.

Odile Bouchet: Bueno, tienes mucha suerte entonces por ese lado.

Carlos César Arbeláez: Sí.

Odile Bouchet: Pero tal vez tenía que ver con la edad de tus personajes, ¿no?

Carlos César Arbeláez: Bueno, claro que sí. Los niños de todas maneras crean esta empatía, y además pienso que he tenido también mucha suerte de conseguir este protagonista que es un niño maravilloso, que tiene un ángel y una cosa, no sé, este niño… Ojalá pueda seguir siendo actor. Él es un niño muy pobre de… Viene de un municipio, Sonsón, cerca Medellín. Tenía una vida muy difícil, al padre le dio un derrame cerebral a los tres días de terminarse el rodaje y… O sea una vida muy maluca. Ojala este niño pase siendo actor porque te digo que todos los festivales de cine, lo único que han hecho es alabar la naturalidad de este niño.

Odile Bouchet: Pues, ojalá otros cineastas se interesen en él y lo vayan a buscar allí, donde esta, ¿no?

Carlos César Arbeláez: Si, ojalá. Ojalá pueda seguir la carrera de actor. Porque es un niño que la cámara… Si uno hace un paneo así, pone este niño en veinte niños, uno se queda mirando a este niño entre los veinte. Tiene una cosa, un halo impresionante. Es un… un actor de verdad.

Odile Bouchet: Y bueno, y la selección de niños, no es fácil, ¿no?

Carlos César Arbeláez: Sí, es lo cual en lo que gastamos más tiempo. Yo me demoré dos años, me empeciné además en que tenía que haber un niño albino, y los productores nunca entendieron eso. Que… ¿para qué un niño albino?

Odile Bouchet: ¿Y por qué querías un niño albino?

Carlos César Arbeláez: Pero te digo que él, este “Po…”. Tiene este niño que es “Poca Luz”, no sé si se puede traducir en el mismo sentido en el francés y… Hace la sensación en este momento en Colombia. Este niño se volvió más famoso que el protagonista, y todo el mundo lo pone en el Facebook y en las páginas de la película: “Queremos a Poca Luz”, “Viva Poca Luz”… Todo el mundo quiere tomarse fotos con Poca Luz, y me demoré un año encontrar este niño porque hay una zona en el oriente antioqueno que dicen que hay más albinos que en toda Europa.

Odile Bouchet: ¿Ah sí?

Carlos César Arbeláez: Y yo me lo fui a buscar allí, y no lo encontré. Y lo encontré por ahí en una escuelita en un barrio popular de Medellín, y me encontré no sólo a él sino a la hermanita. Y le hice un papel a la hermanita, porque la hermanita no estaba en la película, pero me pareció, pues bonito tener a dos hermanos en la escuela, le daba cierto color local y… Y bueno y para el niño mayor… Luego los hicimos amigos, porque yo siempre he dicho que el tema de la película realmente es la amistad, es un homenaje a la amistad, y la amistad en la infancia. Y yo los hice amigos durante seis meses, mientras ensayamos el guión, y… Y eso pues creo que se nota en la película, ha sido el trabajo más harto, lo de los niños, a lo que más le dediqué tiempo, y creo que eso se nota en la película.

Odile Bouchet: Y pienso que la dirección de niños tiene sus peculiaridades, ¿no? No es sencilla, o sea…

Carlos César Arbeláez: No… nada. Sobre todo, una paciencia infinita porque tú los ves ya allí en la pantalla, te enamoras de ellos, pero te cuesta… Además que esta película tiene otra cosa muy…que no les gusta a los productores, que son los animales. Tiene niños y animales, lo que un productor te dice: “Ni niños ni animales” porque es la cosa más difícil de hacer.

Odile Bouchet: Lo más imprevisible.

Carlos César Arbeláez: Claro. Y perros amaestrados, y conejitos follando, y este está… ¡O sea lo más fácil!

Odile Bouchet: Claro. Bueno, y… Esos, o sea… Esos niños son del campo entonces, ¿ellos todos o son de ciudad? Porque tu ambiente es el campo y tu dijiste que trabajaste mucho en cuidad, entonces…

Carlos César Arbeláez: Sí. Estos niños… El mayor es del campo, campesino de verdad, los otros dos son de municipios cercanos a Medellín, digamos que también es campo: uno es de Sonsón que cae en el oriente, y otro del municipio de Granada, también que son zonas muy golpeadas por la violencia. Antioquia es la provincia más violenta de toda Colombia. Y… Y por ejemplo el niño albino es desplazado de verdad, la historia de la película le tocó a él. Los otros dos niños no, pero la de los albinos sí. Y se vinieron a Medellín y yo los encontré allí en Medellín, pero ellos realmente son del campo. Y este niño mayor, el trabajo que hice fue que… Este niño mayor, le recordé un poco toda esa niñez, cuando estuvieron más niños, como toda esa vida en el campo y eso fue muy importante, ese trabajo con ellos.

Odile Bouchet: Y bueno, la temática de la película que es la guerra, o sea es la violencia, ¿cómo la manejaste con ellos? Son niños que vivieron esa violencia, no les hizo mayores problemas, jugar con eso, o sea…

Carlos César Arbeláez: No, no mayores problemas, además… Te digo que ellos nunca supieron de qué trataba la película. Nunca se… Ni del guión, ni ellos… simplemente, mientras los hacía amigos, hacíamos escenas que yo había desechado en el guión, y ya faltando quince días, antes de rodar cada escena les iba plantando más o menos de qué se trataba y cuáles eran los puntos fuertes de la escena, pero ellos apenas vieron la película hace quince días, y muchos de ellos no la entendieron todavía.

Odile Bouchet: ¿Ah no?

Carlos César Arbeláez: No. Incluso apenas creo que se están reconociendo en la pantalla, están fascinados viéndose a sí mismos, y pienso que por allí en unos meses que ya la hayan visto seis veces, ya se van a concentrar más en la historia, pero ellos nunca supieron de qué trataba la película, no por miedo que yo… Ni por nada, sino porque hubiera perdido mucha naturalidad, si les hubiera dado el guión. Hubiera perdido mucha naturalidad porque empezarían a obviar mucho todo, empezarían a decir: “Ah bueno, entonces aquí, vamos por el… Ah porque entonces aquí va lo de la marrana y ta ta ta”. En cambio aquí, como ellos no sabían, actuaron de una manera más espontanea y natural… Improvisando los diálogos.

Odile Bouchet: Si, porque, o sea, para ellos cada vez era un juego nuevo, ¿no?

Carlos César Arbeláez: ¡Claro! Sí. No obviaban todo. Porque cuando ya te dices: “Ah sí es porque vino de allí porque se nos perdió eso, entonces lo tengo que decir a mi papá que mi balón ¿qué?…”. Entonces no salía tan espontáneo. Por eso no lo di nunca el guión. Los únicos que conocieron el guión fueron Hernán Mendéz, el papá del niño que es el actor profesional, y la profesora que es otra actriz profesional. Son los únicos actores. ¿Cómo se dice aquí “no profesionales”? Allá se le dice que “actores naturales” pero no está bien dicho, es como decir que los profesionales no son naturales.

Odile Bouchet: Bueno.

Carlos César Arbeláez: Son “antinaturales”.

Odile Bouchet: Sí, son más artificiales porque vienen del arte, ¿no?

Carlos César Arbeláez: Sí, del arte.

Odile Bouchet: Sí, por eso. Y bueno, el arte justamente en tu película. O sea, lo que es, todo: la fotografía, la montaña, y todo esto. Porque la naturaleza tiene mucha presencia también.

Carlos César Arbeláez: Sí… Sí también, y en todo el cuento de los colores… Yo he rodado allí, en Jardín, una zona que es muy de mi cultura, una zona montañosa, que… Casi que los paisas se les… Se les reconoces por eso… Por le dicen montañeros, que son muy montañeros porque hay mucha montaña, muchos pueblos pequeñitos en esas montañas y he sido… He intentado ser muy respetuoso con el mundo de los niños. Cuando uno trata el tema de los niños y la guerra, es muy fácil manipular al espectador, caer en puerilidades, conmover, poner niños llorando en medio de bombas y esas cosas… Creo que he intentado ser muy respetuoso con eso. Y… Y bueno, también le he dado un tratamiento del color a la película, de la que casi nadie me pregunta, que es que yo he degradado los colores de la película a medida que pasa, que se va dañando toda esta alegría y todo ese campo, hasta volver casi que la película es en blanco y negro al final.

Odile Bouchet: Al final, efectivamente…

Carlos César Arbeláez: Casi… Sepia, casi.

Odile Bouchet: Sí, se difunde el color.

Carlos César Arbeláez: El color es casi nada… El título, pues, va un poco, pues, por lo de Manuel, por los colores pero también es un poco por esto, este tratamiento visual que le he dado a la película: degradados de colores… De que esos colores son como el… Que se termine un poco como esa alegría, el campo, el juego… Y bueno, sí… Y la montaña, pues, por esa cosa cultural de nosotros paisas. Que somos muy de…De, de… Como de ese paisaje.

Odile Bouchet: Sí, porque es una zona, de todas formas…

Carlos César Arbeláez: Zona de montaña, si.

Odile Bouchet: Colombia tiene mucha montaña.

Carlos César Arbeláez: Es parte andina, sí.

Odile Bouchet: Y… Bueno. Y para hablar un poco de otras cosas. Tú tuviste una formación en varios países ¿no?

Carlos César Arbeláez: Yo…

Odile Bouchet: Estuviste en Cuba, estuviste en Argentina, estuviste…

Carlos César Arbeláez: Sí, yo realmente he sido… lo que llaman autodidacta, yo no sé...

Odile Bouchet: Sí, sí.

Carlos César Arbeláez: Porque yo no estudié cine porque no hay escuela de cine en Colombia, solo hay una escuela de cine en Bogotá, yo vivo siempre en Medellín. Estuve en Cuba haciendo un curso de guión, pero solo un mes, luego fui a Argentina, estuve en la ENERC que es una escuela muy buena, pero solo estuve en una pasantía de un mes, y el resto, lo he aprendido todo solo. El único cineasta que existe en mi ciudad es Víctor Gaviria, no sé si usted lo conoce, si es muy conocido.

Odile Bouchet: Sí. Me gusta mucho lo que trae ahora, que es Retratos en un mar de mentiras.

Carlos César Arbeláez: Bueno, este es Carlos Gaviria, Víctor Gaviria es el de La vendedora de rosas.

Odile Bouchet: Ah sí, sí, sí, sí Víctor, ya, ya. Yo me confundo con los dos…

Carlos César Arbeláez: Sí, aquí también la traductora se confundió mucho…

Odile Bouchet: Sí, perdóname.

Carlos César Arbeláez: Y él es el único cineasta, pues… Es uno de los cineastas más importantes de Colombia, pero de toda manera es otra generación, y… No sé, no… Yo nunca he estado en un rodaje de él, ni de ningún cineasta. Los únicos rodajes que he ido son los de mis películas y bueno lo he aprendido todo… Es más bien viendo películas e intuitivamente. Y del documental aprendí muchas cosas, mis películas tienen muchas cosas documentales. Y yo creo que hice eso porque hice una escuela documental, y aprendí como muchas cosas. Casi todo.

Odile Bouchet: Y también…

Carlos César Arbeláez: Intuitivo.

Odile Bouchet: Y también… O sea, pienso que estamos en un momento en que el documental y la ficción, o sea… Hay muchos cineastas que trabajan los dos, y juntando, tratando de juntar los dos, ¿no?

Carlos César Arbeláez: Sí, sí, es una moda casi ahora. Bueno, el falso documental, esas cosas.

Odile Bouchet: Y la falsa ficción.

Carlos César Arbeláez: Y la falsa ficción.

Odile Bouchet: O sea el documental que cuenta un cuento.

Carlos César Arbeláez: Sí, exactamente, ahora hay una… No sé si moda por decirlo así. Pero un poco como…de ir borrando como esa… esa frontera. Hay guionistas y cineastas que les molesta mucho eso: dicen que una película debería ser ficción, ficción. ¡Que el cine debería ser ficción! Que nada de estar juntando allí. Pero bueno. No sé.

Odile Bouchet: Yo creo que eso es muy discutible. La imagen puede representar lo que al cineasta le gusta.

Carlos César Arbeláez: Sí.

Odile Bouchet: Que para eso están los cineastas…

Carlos César Arbeláez: Ya eso es como…

Odile Bouchet: Para ser libres.

Carlos César Arbeláez: Eso es como para otro curso.

Odile Bouchet: Exacto. Bueno.

Carlos César Arbeláez: La ficción y la realidad, sí.

Odile Bouchet: Bueno, pues, te agradezco mucho, entonces. Y que lo pases bien aquí.

Carlos César Arbeláez: Muchas gracias por su invitación.

Odile Bouchet: Nosotros estamos muy contentos de tener tu película aquí.

Carlos César Arbeláez: Muchas gracias, ojala que la hayan disfrutado.

Odile Bouchet: No, pero yo creo que le va bien aquí. El público reaccionó bien, ¿no?

Carlos César Arbeláez: Muy bien, si. También, tengo mucha expectativa porque la película… El país donde más copias se van a sacar es Francia. Yo creo que van a sacar casi como cuarenta copias. Y tengo mucha expectativa cómo va a recibir… Creo que es primera vez que se estrena una película como con cuarenta copias en Francia. Y tengo mucha expectativa de cómo va a recibir el público francés esta película tan pequeñita. No sé, no sé, no sé.

Odile Bouchet: No seas tan modesto. Si te gusta, les gusta también. Bueno, pues, muchas gracias.

Odile Bouchet: Muchas gracias.

Transcription et traduction : Lucie Dubas-Moorhouse et Chloé Le Vacon

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Odile Bouchet : Carlos César Arbeláez, cinéaste colombien, vous présentez Les couleurs de la montagne qui faisait partie de Cinéma en Construction, que vous avez enfin achevé et que nous sommes ravis de programmer ici.

Carlos César Arbeláez : Merci beaucoup.

Odile Bouchet : Donc, vous avez assumé d’autres fonctions dans le monde du cinéma avant d’être réalisateur, vous avez aussi réalisé des documentaires, c’est bien ça ?

Carlos César Arbeláez : Oui, j’ai fait… Au fil de mon parcours, en fait, j’ai réalisé plus de documentaires depuis que je suis diplômé en Communication Sociale, je ne sais pas si cette filière existe ici ?

Odile Bouchet : Si.

Carlos César Arbeláez : Quelque chose comme ça… Parce qu’il n’y a pas d’école de cinéma. J’ai fait beaucoup de documentaires, beaucoup de documentaires, sur le monde urbain, sur la ville, plus que sur la campagne. Et alors, dans les années 2001, 2002, j’ai donc commencé à faire de la fiction, j’ai réalisé deux courts-métrages. Et celui-ci qui est un… C’est mon premier long et j’ai mis, en fait, de nombreuses années à le réaliser, presque neuf ans. Je crois que c’est l’un des films qui a mis le plus de temps à être réalisé en Colombie… Ce film a posé beaucoup de problèmes.

Odile Bouchet : Ah bon ?

Carlos César Arbeláez : Oui.

Odile Bouchet : De quel genre, par exemple ?

Carlos César Arbeláez : Eh bien… Nous devions tourner en 2004, mais le producteur est tombé malade, c’était le plus grand producteur en Colombie, et, en plus, il était cinéaste. C’était le producteur de María, pleine de grâce, de Rosario Tijeras, des films colombiens importants, on peut dire, mais il est tombé malade et il est décédé, et le projet a été annulé. J’ai même dû rendre les fonds que m’avait octroyés Ibermedia. Et j’ai jeté le projet à la poubelle, jusqu’à ce qu’un producteur, trois ans plus tard, ait ressorti ce projet grâce à la loi sur le cinéma qui venait d’être adoptée en Colombie, pour la première fois, une loi sur le cinéma. Et on a fait ça… Et on a gagné. Et encore une fois, on a dû sortir le scénario de la poubelle, et encore une fois… les enfants avaient grandi, donc on a dû tout reprendre et, encore une fois ça a pris deux, trois ans.

Odile Bouchet : Le casting.

Carlos César Arbeláez : Et donc, c’est pour ça que ça m’a pris tant de temps, mais on a tourné en 2009, on a tourné et… Sept semaines de tournage, et on l’a monté et on l’a sorti l’an dernier, ça fait presque neuf ans en tout.

Odile Bouchet : Et le… En Colombie, le film marche bien ?

Carlos César Arbeláez : Le film est sorti vendredi dernier, et il a fait un nombre d’entrées extraordinaire, je crois qu’il va y avoir, là-bas, entre 500 000 et 600 000 spectateurs, ça va être…

Odile Bouchet : Pour la Colombie, c’est beaucoup.

Carlos César Arbeláez : C’est très bien, oui. Et c’est la première fois qu’un film qui marche en festivals donne l’impression qu’il va marcher en salles. Parce qu’il y a eu des films colombiens à succès comme La Barra ou Portraits dans une mer de mensonges qui est projeté ici, mais ils n’ont pas fait beaucoup d’entrées en Colombie, ils ont très mal marché.

Odile Bouchet : Pourtant ce sont de très beaux films.

Carlos César Arbeláez : Oui, ce sont de très beaux films, mais le public colombien ne se… Il ne va pas voir ces films-là. Et nous pensions que ça allait être pareil pour mon film, que c’était un film à festivals, mais le film passe très bien auprès du public. « Enhorabuena », comme disent les Espagnols. Et bon, on verra bien, moi, je crois que ça va faire environ 500 000 spectateurs, qu’on va très bien s’en sortir. Très bien. Et on a eu de très bonnes critiques, personne n’a dit du mal du film en Colombie, alors que le sport national est de dire du mal des autres. Et la jalousie… Il y a un sportif qui dit qu’en Colombie, on meurt plus de jalousie que du cancer. Et tout le monde n’a dit que du bien du film.

Odile Bouchet : Ah oui ?

Carlos César Arbeláez : Oui, j’ai reçu un bon accueil.

Odile Bouchet : Bon, vous avez beaucoup de chance, dans ce cas, de ce côté-là.

Carlos César Arbeláez : Oui.

Odile Bouchet : Mais peut-être que ça a à voir avec l’âge de vos personnages, non ?

Carlos César Arbeláez : Oui, bien sûr. Les enfants, de toutes manières, suscitent cette empathie, et de plus, je pense que j’ai eu aussi de la chance de trouver ce protagoniste qui est un enfant merveilleux, qui a un charme, et quelque chose, je ne sais pas, cet enfant… J’espère qu’il pourra continuer en tant qu’acteur. C’est un enfant très pauvre, il vient de… Il vient d’une municipalité, Sonsón, près de Medellín. Il a eu une vie très difficile, son père a eu un AVC trois jours après la fin du tournage et… Une vie vraiment douloureuse, quoi. J’espère que cet enfant deviendra acteur parce que, vraiment, tous les festivals de cinéma n’ont pas arrêté de louer le naturel de cet enfant.

Odile Bouchet : Eh bien, avec un peu de chance d’autres cinéastes s’intéresseront à lui et iront le chercher là-bas, où il vit, non ?

Carlos César Arbeláez : Oui, espérons. Espérons qu’il puisse poursuivre son parcours d’acteur. Parce que c’est un enfant que la caméra… Si on fait un panoramique comme ça avec cet enfant et vingt autres, c’est cet enfant qu’on remarque parmi les autres. Il a quelque chose, une aura impressionnante. C’est un acteur, un vrai.

Odile Bouchet : Et donc, la sélection des enfants, ce n’est pas facile, n’est-ce pas ?

Carlos César Arbeláez : C’est vrai, c’est ce sur quoi nous avons perdu le plus de temps. Ça m’a pris deux ans, je me suis entêté, en plus, à vouloir absolument un enfant albinos et les producteurs n’ont jamais compris ça… Pourquoi un enfant albinos ?

Odile Bouchet : Et pourquoi vouliez-vous un enfant albinos ?

Carlos César Arbeláez : Eh bien, je vais vous dire une chose, ce… Il y a cet enfant, « Poca Luz [1]», je ne sais pas si ça peut se traduire avec ce même sens en français et… Il fait sensation en ce moment en Colombie. Cet enfant est devenu plus célèbre que le protagoniste, et tout le monde met sur Facebook et sur les pages web du film : « Nous aimons Poca Luz », « Vive Poca Luz »… Tout le monde veut prendre des photos avec Poca Luz, et j’ai mis un an avant de trouver cet enfant car il y a une zone dans l’est de l’Antioquia où, parait-il, on trouve plus d’albinos que dans toute l’Europe.

Odile Bouchet : Ah oui ?

Carlos César Arbeláez : Et je suis allé le chercher là-bas, mais je ne l’ai pas trouvé. Je l’ai trouvé dans une petite école d’un quartier populaire de Medellín, et je ne l’ai pas seulement rencontré, lui, mais aussi sa petite sœur. Et je lui ai écrit un rôle, à la petite sœur, parce qu’elle n’était pas dans le film, mais ça me semblait sympa d’avoir des frères et sœurs dans l’école, ça donnait une certaine couleur locale et… Et voilà, et pour le plus âgé… Ensuite, on a fait en sorte qu’ils deviennent amis parce que, j’ai toujours dit que le thème du film, en réalité, c’est l’amitié, c’est un hommage à l’amitié, et à l’amitié entre enfants. Et je les ai faits se lier d’amitié pendant six mois, alors qu’on répétait le scénario, et… Et ça, eh bien, je crois que ça se voit dans le film, ça a été le travail le plus intense, celui des enfants, celui auquel j’ai consacré le plus de temps, et je crois que ça se voit dans le film.

Odile Bouchet : Et j’imagine que mettre en scène des enfants au cinéma, c’est particulier, non ? Ce n’est pas simple, je veux dire…

Carlos César Arbeláez : Non… Pas du tout. Il faut surtout une patience infinie car vous, vous les voyez à l’écran et vous en tombez amoureux, mais ça demande beaucoup… Surtout que ce film a autre chose très… que les producteurs n’aiment pas, ce sont les animaux. Il y a des enfants et des animaux, et un producteur dit toujours : « Pas d’enfants, ni d’animaux », parce que c’est qu’il y a de plus difficile.

Odile Bouchet : Ce qu’il y a de plus imprévisible.

Carlos César Arbeláez : Exactement. Et des chiens dressés, et des lapins qui s’accouplent et ça, c’est… Et ça, c’est vraiment ce qu’il y a de plus facile !

Odile Bouchet : Bien sûr. Bon, et… Eux, enfin… Ces enfants sont d’un milieu rural : tous, ou bien certains sont citadins ? Parce que votre environnement est rural et vous avez dit que vous avez beaucoup travaillé en ville…

Carlos César Arbeláez : Oui. Ces enfants… Le plus âgé vient de la campagne, c’est un véritable paysan, les deux autres viennent de municipalités proches de Medellín, que l’on considère comme étant la campagne : l’une est Sonsón, à l’est, et l’autre est Granada, et ce sont des zones également très touchées par la violence. Antioquia est la province la plus violente de toute la Colombie. Et… Et, par exemple, l’enfant albinos a réellement été déplacé, l’histoire du film lui est arrivée, à lui. Aux deux autres enfants, non, mais à la famille des albinos, si. Et ils sont venus à Medellín et je les ai rencontrés là-bas, à Medellín, mais, en réalité, ils sont de la campagne. Et pour le plus âgé d’entre eux, le travail que j’ai fait a été de… Au plus âgé, je lui ai rappelé un peu toute son enfance, quand ils étaient encore plus jeunes, toute cette vie à la campagne et ça, ça a été très important, ce travail avec eux.

Odile Bouchet : Et pour ce qui est du thème du film, de la guerre, ou plutôt de la violence, comment avez-vous abordé le sujet avec eux ? Sachant que ce sont des enfants qui ont vécu cette violence, ce jeu ne leur a-t-il pas causé de grandes difficultés ?

Carlos César Arbeláez : Non, il n’y a pas eu de grandes difficultés, de plus… Ils n’ont jamais su quel était le sujet du film. Ils n’ont jamais… Ni dans le scénario, ni… simplement, pendant que je les faisais se lier d’amitié et que nous tournions des scènes que j’avais écartées du scénario… Quand il ne nous restait plus que quinze jours, avant de tourner chaque scène, je leur expliquais grossièrement de quoi il s’agissait et quels étaient les points forts de la scène. Mais ils n’ont vu le film qu’il y a quinze jours à peine, et beaucoup d’entre eux n’en ont toujours pas compris le sens.

Odile Bouchet : Ah non ?

Carlos César Arbeláez : Non. Je crois même qu’ils commencent à peine à se reconnaître à l’écran, ils sont fascinés par leur propre image, et je crois que ce ne sera que dans quelques mois, après l’avoir vu six fois, qu’ils commenceront à se concentrer sur l’histoire. Mais ils n’ont jamais su quel était le sujet du film, et pas parce que j’avais peur de… rien de tout ça, c’est juste que le film aurait perdu beaucoup de son naturel si je leur avais fait part du scénario. Ça aurait perdu beaucoup de son naturel parce qu’alors ils auraient vu venir les choses, ils se seraient mis à dire « Ah oui, donc ici, on va là…ah, parce que là c’est le truc avec la truie, et tout et tout ». Alors que là, ils ne savaient pas, et donc ils ont joué de façon plus spontanée et naturelle… en improvisant les dialogues.

Odile Bouchet : Oui, parce que, finalement, pour eux, c’était à chaque fois une nouvelle façon de jouer.

Carlos César Arbeláez : Voilà, oui. Ils ne calculaient pas tout. Parce que quand tu commences à te dire : « Ah oui, c’est parce que je viens de là-bas, parce qu’on a perdu ce truc, et maintenant je dois demander à mon père ce qu’on fait pour le ballon… », c’est moins spontané. C’est pour ça que je ne leur ai pas donné le scénario. Les seuls à avoir eu le scénario c’était Hernán Méndez, qui joue le père de l’enfant et qui est acteur professionnel, et l’institutrice, elle aussi actrice professionnelle. Ce sont les seuls acteurs. Que dites-vous pour parler d’acteurs qui ne sont « pas professionnels » ? Chez moi, on parle d’ «acteurs naturels », mais c’est maladroit, ça revient à dire que les acteurs professionnels ne sont pas naturels.

Odile Bouchet : Oui.

Carlos César Arbeláez : Ils sont «antinaturels ».

Odile Bouchet : Oui, ils sont plus artificiels parce qu’ils viennent du monde de l’art, non ?

Carlos César Arbeláez : Oui, de l’art.

Odile Bouchet : C’est pour ça. Et justement, en parlant d’art, qu’en est-il dans votre film, de l’ensemble constitué par la photographie, la montagne ? Car la nature est, elle aussi, très présente.

Carlos César Arbeláez : Oui… Oui, c’est vrai, et dans tout ce conte des couleurs… J’ai tourné là-bas, à Jardín, une région qui fait partie de ma culture, une région montagneuse qui… On reconnait presque les habitants d’Antioquia à ça… On dit d’eux que ce sont des montagnards, car c’est la montagne là-bas, il y a beaucoup de tous petits villages dans ces montagnes et j’ai été… J’ai essayé d’être très respectueux envers le monde de l’enfance. Quand on traite du thème des enfants dans la guerre, il est très facile de manipuler le spectateur, de s’abaisser à des puérilités, d’émouvoir, de mettre des enfants qui pleurent parmi les bombes et des choses comme ça… Je crois que j’ai essayé de faire preuve de beaucoup de respect face à ça. Et… Et j’ai aussi eu recours à un traitement de la couleur dans le film à propos duquel on ne m’a pas posé beaucoup de questions, et qui a consisté à atténuer les couleurs au fur et à mesure du film, au fur et à mesure que sont mises à mal la joie et la nature, jusqu’à ce que le film soit presque en noir et blanc à la fin.

Odile Bouchet : À la fin, effectivement…

Carlos César Arbeláez : Presque… Un ton sépia, presque.

Odile Bouchet : Oui, la couleur se dilue.

Carlos César Arbeláez : Il n’y a presque plus de couleur… Et pour ce qui est du titre, eh bien, ça fait un peu référence à Manuel et les couleurs, mais c’est aussi une référence à ce traitement visuel que j’ai donné au film : ces dégradés de la couleur… Parce que ces couleurs sont comme le… Elles marquent la fin de la joie, de la nature, du jeu… Et, oui… Pour ce qui est de la montagne, c’est quelque chose qui fait partie de notre culture à nous, les habitants d’Antioquia. Nous portons ce… Ce paysage en nous.

Odile Bouchet : Oui, c’est sûr, c’est une région de…

Carlos César Arbeláez : Une région de montagne, oui.

Odile Bouchet : La Colombie a beaucoup de montagnes.

Carlos César Arbeláez : Elle est en partie andine, oui.

Odile Bouchet : Et… Pour parler d’autres choses. Vous vous êtes formé dans différents pays, non ?

Carlos César Arbeláez : Je…

Odile Bouchet : Vous avez été à Cuba, en Argentine, en…

Carlos César Arbeláez : Oui, en réalité, je suis ce qu’on appelle un autodidacte, je ne sais pas si…

Odile Bouchet : Oui, oui.

Carlos César Arbeláez : Parce que je n’ai pas étudié le cinéma, il n’y pas d’école de cinéma en Colombie, il n’y en a qu’une et elle est à Bogotá, et moi j’ai toujours vécu à Medellín. Je suis allé à Cuba pour un cours sur le scénario, mais c’était juste un mois, et ensuite je suis allé en Argentine, à l’ENERC, qui est une très bonne école, mais j’y étais que pour un stage d’un mois, et le reste, je l’ai appris tout seul. Le seul cinéaste dans ma ville, c’est Víctor Gaviria, je ne sais pas si vous le connaissez, s’il est très connu.

Odile Bouchet : Oui. J’aime beaucoup son dernier film, Portraits dans une mer de mensonges.

Carlos César Arbeláez : Ça, c’est Carlos Gaviria, Víctor Gaviria c’est celui qui a fait La petite marchande de roses.

Odile Bouchet : Ah oui, oui, oui, Víctor, c’est vrai, c’est vrai. Je les confonds toujours…

Carlos César Arbeláez : Oui, l’interprète les confond beaucoup aussi…

Odile Bouchet : Oui, excusez-moi.

Carlos César Arbeláez : Et c’est le seul cinéaste qui… C’est un des cinéastes les plus importants de Colombie, mais de toute façon, il appartient à une autre génération, et… Je ne sais pas, je… Je n’ai jamais assisté à un de ses tournages, ni à ceux d’aucun autre cinéaste. Les seuls tournages auxquels j’ai assisté sont les miens, et j’ai tout appris… Surtout en regardant des films et intuitivement. Et avec le documentaire, j’ai beaucoup appris, mes films tiennent beaucoup du documentaire. Et je crois que c’est parce que j’ai fait une école du documentaire, et j’y ai appris beaucoup de choses. Presque tout.

Odile Bouchet : En plus…

Carlos César Arbeláez : C’est intuitif.

Odile Bouchet : En plus… Enfin, je pense que nous sommes à un moment où le documentaire et la fiction, enfin… Beaucoup de cinéastes travaillent avec les deux et les mélangent, essayent de les mélanger, non ?

Carlos César Arbeláez : Oui, oui, c’est presque une mode aujourd’hui. Le faux documentaire, tout ça.

Odile Bouchet : Et la fausse fiction.

Carlos César Arbeláez : Et la fausse fiction.

Odile Bouchet : C'est-à-dire, le documentaire qui raconte une histoire.

Carlos César Arbeláez : Oui, exactement, aujourd’hui il y a une… Ce n’est pas vraiment une mode. Mais c’est un peu comme… d’effacer peu à peu cette… Cette frontière. Certains scénaristes et cinéastes n’aiment vraiment pas cette idée : ils disent qu’un film, ça doit être de la fiction, fiction. Que le cinéma devrait être de la fiction ! Pas question de mélanger les deux. Mais bon. Je ne sais pas.

Odile Bouchet : Je trouve que c’est très discutable. L’image peut représenter tout ce que veut le cinéaste.

Carlos César Arbeláez : Oui.

Odile Bouchet : C’est pour ça que nous avons des cinéastes…

Carlos César Arbeláez : C’est déjà…

Odile Bouchet : Pour êtres libres.

Carlos César Arbeláez : Mais là, on aborde un autre sujet…

Odile Bouchet : C’est vrai.

Carlos César Arbeláez : La fiction et la réalité.

Odile Bouchet : Eh bien, je vous remercie beaucoup. Et je vous souhaite un bon séjour ici.

Carlos César Arbeláez : Merci beaucoup pour votre invitation.

Odile Bouchet : Nous avons été très heureux de présenter votre film ici.

Carlos César Arbeláez : Merci beaucoup, j’espère que les gens l’ont apprécié.

Odile Bouchet : Je pense que oui. Le public a bien réagi, non ?

Carlos César Arbeláez : Très bien, oui. J’ai de grandes attentes, car… Le pays où circulera le plus de copies est la France. Il me semble que l’on sort presque quarante copies. Et je suis très impatient de voir l’accueil… Il me semble que c’est la première fois que l’on sort quarante copies d’un film en France. Et je suis très impatient de savoir quel accueil va réserver le public français à un film si modeste. Je ne sais pas, vraiment.

Odile Bouchet : Ne soyez pas si modeste. Si ça vous a plu, ça plaira. Bien, merci beaucoup.

Carlos César Arbeláez : Merci beaucoup.

Transcription et traduction : Lucie Dubas-Moorhouse et Chloé Le Vacon



[1] NdT : « Poca Luz » signifie « peu de lumière ».

ARCALT

Association Rencontres Cinémas d'Amérique Latine de Toulouse

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