Entretien

Entretien avec Fernando Pérez (Rencontres 2009)

Réalisation : 25 mars 2009 Mise en ligne : 25 mars 2009
  • document 1 document 2 document 3
  • niveau 1 niveau 2 niveau 3
  • audio 1 audio 2 audio 3
Descriptif

Le grand cinéaste cubain Fernando Pérez revient sur la place de l’ICAIC dans la révolution et sur sa formation, sur ses œuvres -dont trois sont aux 21° Rencontres, ce qu’il souhaitait exprimer de la réalité et de la poésie dans chacune d’entre elles. Il a fait beaucoup de documentaires et trois fictions, plusieurs de ses films ont été distribués en France. Actuellement, à Cuba, il y a plusieurs festivals qui viennent compléter celui de La Havane qui continue à être une vitrine du continent, et de jeunes cinéastes sont en train de naître des deux écoles de cinéma de l’île. Entretien réalisé dans le cadre des 21ème Rencontres Cinémas d'Amérique latine de Toulouse.

Intervenants
Thèmes
Notice
Langue :
Espagnol, castillan
Crédits
Jean JIMENEZ (Réalisation), Université Toulouse II-Le Mirail SCPAM (Publication), Université Toulouse II-Le Mirail (Production)
Conditions d'utilisation
Tous droits réservés aux auteurs et à l'Université Toulouse II-Le Mirail.
Citer cette ressource:
UT2J. (2009, 25 mars). Entretien avec Fernando Pérez (Rencontres 2009). [Vidéo]. Canal-U. https://www.canal-u.tv/43511. (Consultée le 28 juin 2022)
Contacter
Documentation

Odile Bouchet : Fernando Pérez, cineasta cubano, buenos días.

Fernando Pérez : Buenos días

OB: Muchas gracias por estar aquí

FP: No gracias a usted.

OB: Este año tenemos tres películas suyas.

FP: Sí, es una muestra que está dedicada a los cincuenta años del ICAIC. ¿Qué es el ICAIC? El Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos que fue creado en el año 1959, el mismo año que triunfó la Revolución Cubana.

OB: Poco después.

FP: Sí, tres meses después: la revolución triunfa el 1° de enero y el 24 de marzo, ayer...

OB: Ayer, era aniversario

FP: ...fue creado este Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos. Lo curioso de ese nombre es que arte viene primero que industria, porque el cine es una industria, pero para muchos cineastas es un arte. Y esa ha sido, creo, la guía fundamental de estos cincuenta años de esta institución que es tratar de hacer un cine, no para llenar las taquillas de dinero sino establecer una comunicación con un público. Un público primero que es el público cubano que se ha interesado mucho por este cine, y también llevar una imagen de nuestra realidad a otros públicos, en este caso aquí en Toulouse también.

OB: Bien, y bueno, este año como tenemos tres películas tuyas, ¿puedes hablar un poco de tu trabajo personal?

FP: Yo comencé a trabajar en el ICAIC en el año 62 con 17 años. Hoy tengo 64. Así que ha sido toda una vida en esa institución. Y mi formación fue, bueno, en la práctica. No fui a una escuela ni nada, fue ahí mismo siendo asistente de dirección que aprendí lo que sé de cine. Y bueno, he hecho muchos documentales, esa fue mi escuela, noticieros también con Santiago Álvarez, y hasta la fecha he realizado seis largometrajes de ficción. Tres de ellos se exhiben aquí en Toulouse. El primero es Madagascar, un mediometraje que realicé en el año 93: es una historia de ficción muy metafórica, llena de símbolos pero que recoge un momento muy particular de nuestra historia que fue en el año 93, cuando comienza la crisis social y económica, producto de los hechos históricos que conocemos: caída del campo socialista, la Unión Soviética etc, y Cuba queda aislada. Y pensábamos que todo lo que se había logrado en cine se iba a perder. Pero no, eso se mantuvo e incluso en esas condiciones, yo pude hacer este mediometraje que recoge ese momento. Luego realicé en el año 98 La vida es silbar que va a ser mostrada aquí también y después habrá un debate, que es una película también que sigue esa línea metafórica, pero mucho más abierta. No es tan dramática como lo fue Madagascar. Es una película que se abre también a otra visión, donde hay un cierto humor. Y ha sido una película muy polémica porque, bueno, se da a diversas interpretaciones. Y el tema central de La vida es silbar es la búsqueda de la felicidad. Son tres personajes que luchan por encontrarla. Y bueno, al final se reúnen frente a la Plaza de la Revolución, por unas circunstancias. Y la última película es un documental, un documental de largometraje que se llama Suite Habana. Es la... un día de vida cotidiana de ocho personajes desde que se despiertan, se lavan los dientes, desayunan, algunos van a la escuela, otros van al trabajo, almuerzan, regresan a la casa, hacen su vida en la casa y se acuestan a dormir. Pero es una imagen, digamos, de una película totalmente desdramatizada pero es una imagen de la vida hoy en Cuba. Es la parte que, pienso yo, es la más representativa porque es la más popular. Es una película que me gustó mucho haberla hecho. Y nada, esas son las tres películas que se muestran.

OB: Sí, las tres que se muestran acá. Aquí La vida es silbar ha tenido ya su carrera hace unos años, estuvo bastante tiempo en pantalla aquí, ¿no?.

FP: Sí. Bueno, es una película que justamente por ese tema que trata, es cierto que es la búsqueda de la felicidad de personajes que se mueven en la realidad cubana, y hay mucho de la realidad cubana, de esa circunstancia en el conflicto de estos personajes. Pero también es una película que trata un tema que es universal, porque la búsqueda de la felicidad es igual en todas partes con sus matices y diferencias. Y yo pienso que, bueno, lo que trata de expresar la película, no de demostrar, porque el cine creo que no demuestra nada. El cine expresa. Es cómo en esa búsqueda en el hombre, el ser humano ¿no? tiene que encont... tiene que elegir siempre. Uno en la vida tiene que elegir. Y a veces elige bien, a veces elige mal, pero lo importante es elegir.

OB: Sí, pero es muy poética también esta película.

FP: Sí, Pasolini, el director italiano decía que había dos tipos de cine, el cine de prosa, y el cine de poesía, lo cual no quiere decir que el cine de poesía sea más poético que el cine de prosa, el cine de prosa también es poético ¿no?. Pero, sí, es cierto que en La vida es silbar los elementos que se utilizan del lenguaje tienen que ver más con el lenguaje, digamos, de la poesía - si estuviéramos hablando de literatura – porque acude, ya te digo, a metáforas, símbolos. La realidad de La Habana del año 98 está reflejada como si fuera otra realidad. No la realidad naturalista, directa, documental, sino es una realidad elaborada. El filme trata de crear otra realidad que puede ser a veces más real que la misma ¿no? la realidad que uno vive. Y es un tipo de cine que a mí me interesa hacer. Fíjate que Suite Habana, la película que hice después y La vida es silbar son dos estilos totalmente diferentes porque Suite Habana va, digamos, al realismo más... más directo, más naturalista. Es la vida tal como es.

OB: Sí, pero la fotografía la enaltece, en forma muy poética también.

FP: Ciertamente.

OB: Bueno.

FP: Pero bueno, es la realidad, son personajes reales, nada se ha cambiado, y sin embargo en La vida es silbar, sí, hay muchos elementos que determinan que, bueno, nuestra realidad no sea exactamente así, pero a veces es mucho más expresivo pienso yo. Es un tipo de cine que a mí me interesa hacer, incluso la última película que yo hice que se llama Madrigal, y que no está aquí en la muestra de Toulouse, aunque estuvo yo creo en el año 2006, o 2007, es una película también, muy muy, digo yo, muy extraña, porque muchos la ven y dicen : “No parece una película cubana”. Pero deliberadamente está hecho así ¿no? Porque a mí me interesa mucho crear realidades artificiosas. Yo busqué incluso en el diccionario lo que quiere decir artificio porque realmente a veces cuando dicen artificio, es de rechazo, ¿no? De que... Pero no, artificio, según el diccionario de la Real, de la lengua, de la Academia, define el artificio como la búsqueda, la elaboración artística de la realidad. Y es el tipo de cine que a mí me interesa mucho, mucho hacer. Yo admiro por ejemplo el cine de Lars Von Trier que por ejemplo en Dogville, logró crear una realidad que al principio tú dices: ¿Cómo es que la creó? porque las cosas están pintadas, son dibujos en el piso, y tú dices: “¿cómo?” Yo creo eso,...

OB: como una rayuela es.

FP: ... y cuando llevas diez minutos de la película, tú estás dentro de ese pueblo, es increíble. Esa es la magia, pienso yo, del cine, y de la... y es un camino que me interesa mucho hacer. Y ahora en este momento, ahora dejé allá en La Habana a la mitad de la edición de mi último proyecto que es una película sobre la infancia y la adolescencia de José Martí que fue, digamos, el liberador de nuestra... de nuestra nación cuando ésta estaba dominada por el... por España, pero que, más que eso, pienso yo, fue un gran poeta. Y, bueno, es mi primera película histórica, en este sentido, del siglo XIX, y recoge, más que la vida de él ya adulto, cosa que yo no me atrevería a hacer nunca, sí la formación de su carácter cuando niño y cuando adolescente. Un proyecto muy difícil pero que, bueno, es el que me tiene ahora la cabeza y la mente ocupadas.

OB: Bueno, ha de ser apasionante además porque es un personaje tan grande en Cuba ¿no?

FP: Sí ése es el riesgo, un personaje tan grande que todo el mundo admira y un poco como que está visto ya como un santo intocable.

OB: Sí está como muy arriba, muy encumbrado.

FP: Y yo lo que estoy tratando de demostrar es que era un ser humano. Brillante extraordinario, pero también un ser humano de carne y hueso.

OB: Claro

FP: Con contradicciones, dudas. Y que su formación, bueno, puede haber sido la de un niño común y corriente, como... como todos nosotros.

OB: Vaya un reto ¿no?

FP: Un gran reto. Y estoy muy... por un lado apasionado, como tú dices, por el otro, con un poco de susto ¿no? porque uno nunca sabe qué va a surgir y qué van a juzgar. Pero ese tipo de riesgo es el que a mí me interesa en el cine que hago. Porque siempre me pregunto: bueno, ¿por qué yo hago cine? O sea no hago cine para ganar dinero. Me pagan pero bueno, mi objetivo no es ganar dinero, entonces ¿para qué lo hago? Entonces, pienso yo, para tratar de expresar emociones e ideas y comunicarme con... con los espectadores que les interese ese tipo de cine también.

OB: Interesados, no sé en otras partes pero sé que aquí tienes tu público, eso sí, en Toulouse no hay problema, aquí está un buen público tuyo. Y te quería preguntar, en la evolución del ICAIC, a través del tiempo, la evolución histórica por supuesto determinó muchas manifestaciones ¿no? Ahora están mucho trabajando en coproducciones y eso ¿no?

FP: Mira, justamente cuando yo estaba filmando Madagascar que fue en el año 93, yo recuerdo que un día de rodaje, se nos acabó la gasolina, se nos acabó todo, el país estaba que se paralizaba en cualquier momento, y teníamos que empujar el camión de las luces, y al mismo tiempo que empujaba el camión de las luces, me decía: “Bueno, pues yo soy un privilegiado, porque en medio de esta situación tan complicada, y tan difícil y desastrosa, y dramática, estoy haciendo una película. Y una película sobre mi realidad”. Y yo creo que el ICAIC tuvo el milagro de sobrevivir en una situación económica que pienso yo que en cualquier otro país, con otro sistema económico y social, el cine hubiera desaparecido. Ocurrió en Brasil, cuando estaba en Brasil, vino Collor de Melo, y barrió. Y ahora, bueno, surgió nuevamente. Pero pienso que el cine cubano sobrevivió por un lado, pero también eso tuvo un precio. Un precio muy alto que fue, digamos, la pérdida de una nueva generación, que se vislumbraba que ya iba a... a florecer, digamos, y en los años 90 ya esa nueva generación esos jóvenes no tuvieron oportunidad de expresarse. Muchos se fueron de Cuba, otros se quedaron y no han podido hacer cine.
Y eso es algo que ahora se está recuperando. Yo pienso que esa es la actualidad, para mí, del cine cubano hoy: Ahora en el siglo XXI, no es que sea más fácil para los jóvenes, hacer cine. Pero ya no es tan difícil como en los años 90. Y esto se debe también, en parte a la recuperación de... económica de nuestro país. No es que se esté recuperando mucho, existen las mismas dificultades. Pero también, el surgimiento de la tecnología digital permite que, igual que en otras partes del mundo, los jóvenes tengan acceso. Hoy, coges una camarita, tienes una computadora y, más o menos, puedes hacer un cine independiente. Y ese cine independiente se está haciendo en Cuba hoy. Incluso, todos los meses de febrero se realiza un festival, encuentro de joven, jóvenes realizadores, de cine joven, y todos los años hay sorpresas, siempre aparece una película, cortos, documental, hechos por jóvenes de manera independiente que no han tenido que esperar por la industria. Y yo siento que ahí está la recuperación de esa dinámica para el cine cubano.
Al mismo tiempo se están haciendo también películas dentro de la industria. Pero lo que más me atrae a mí es esa otra realidad, la realidad de ese cine fuera de la industria que, de hecho, también va a marcar una nueva mirada, porque a la vez condiciones de producción distintas, también, esa nueva mirada va a surgir. De hecho ya está. Pero pienso que más temprano que tarde en Toulouse, ustedes tendrán oportunidad de descubrir ese nuevo joven cine. Al cual me interesaría incorporarme también.

OB: La escuela de San Antonio de los Baños tampoco nunca cerró.

FP: No, tampoco.

OB: Y tiene estudiantes de todo el continente, pero también estudiantes cubanos, ¿no?

FP: Hay en Cuba dos escuelas: ésa que tú mencionas la de San Antonio de los Baños que, digamos, es una isla dentro de la isla. Eso fue un proyecto que surgió en el año 86, al calor de los festivales del Nuevo Cine Latinoamericano que se realizan en La Habana también cada mes de diciembre y que es una maravilla. Ese festival, cada mes de diciembre ahí es el cine latinoamericano, es una fiesta de cine, la ciudad cambia realmente. Y bueno, al calor de este festival surgió la idea de García Márquez, de Birri, y las autoridades cubanas ¿no? de crear una escuela de cine. Esa escuela surgió, es la de San Antonio de los Baños que es realmente... muchos jóvenes latinoamericanos y cubanos se han formado allí. Y no sólo latinoamericanos también españoles: Benito Zambrano, el realizador de Solas, fue alumno de la escuela. Y, y nada. También existe la escuela del Instituto Superior de Arte, ésta sin tantos recursos como la de San Antonio, pero bueno, donde jóvenes que ya están trabajando en el cine o en la televisión, se desarrollan, van completando su formación. También, bueno, en Cuba hay muchos pequeños festivales, en cada provincia. Cuba, pienso, es un pueblo muy cinéfilo. A la gente le encanta ir al cine.

OB: Pero eso se debe a una política también porque la cinefilia se cría, digamos.

FP: Se crea: en el año 59 inmediatamente se crea el Instituto Cubano Cinematográfico, y hay un documental, que me imagino que aquí, se debe haber mostrado, que se llama Por primera vez, de Octavio Cortázar, que recoge en diez minutos, ese documental es una maravilla. Recoge en diez minutos la labor que se empezó a hacer en Cuba, digamos, de llevar el cine a lugares donde, antes de la Revolución, no había llegado nunca. Que eran las montañas en zonas muy inaccesibles. Y, bueno se creó toda una flota de camiones con proyectores portátiles en aquella época de 16m, y los llevaron a los lugares más recónditos, más lejanos de nuestro país. Y este documental recoge ese momento en que una noche se exhibe por primera vez a los campesinos de la Sierra Maestra, Tiempos Modernos de Chaplin. Y tú ves, la cámara la pusieron detrás de la pantalla. Tú ves los rostros de los niños, de los campesinos, con la sorpresa y la magia del cine en sus ojos, ése es un documental muy lindo. Y, bueno, actividades así se crearon después de la Revolución. Hubo programas en la televisión también. Se hicieron muchos cine-clubs, se divulgó un tipo de cine que no es el cine, digamos, comercial ¿no? únicamente de entretenimiento, que es bien que exista ese cine pero bueno, no que no dé espacio para otras posibilidades. Y se comenzó a hacer una programación, también, mucho más compleja, más abierta, y llegaron, por primera vez a Cuba, las películas europeas de Bergman, todos, Fellini, Antonioni, y se hacían debates sobre esto y, realmente, se creó la Cinemateca de Cuba, que no existía. Y ahí, bueno, yo pienso que la Cinemateca, el cine que se llama Chaplin, y que está ahí mismo en 23 y 12, fue mi escuela. Porque yo estaba en la universidad y recuerdo que todas las noches los que éramos cinéfilos, ahí en la universidad, íbamos ahí a la Cinemateca, y vimos todo el expresionismo alemán, todo el realismo poético francés, el cine de Octubre completo, y bueno, yo creo que sí que ese espectador, o esa pasión por el cine que existía potencialmente en el público cubano, estos cincuenta años de revolución ayudaron a... contribuyeron a desarrollarla.

OB: Bueno, lo vamos a dejar de este tamaño, entonces, muchas gracias por todo...

FP: Gracias a ustedes.

OB: Que te vaya muy bien.

FP: Gracias.

Transcription : Odile Bouchet

,

Odile Bouchet : Fernando Pérez, cinéaste cubain, bonjour.

Fernando Pérez : Bonjour

OB : Merci beaucoup d’être venu.

FP : Merci à vous.

OB : Cette année nous avons trois de vos films.

FP : Oui, c’est une section dédiée aux cinquante ans de L’ICAIC. Qu’est-ce que l’ICAIC ? L’Institut Cubain d’Art et d’Industrie Cinématographique, créé en 1959, année du triomphe de la Révolution Cubaine.

OB : Peu après.

FP : Oui, trois mois après : la révolution triomphe le 1° janvier et le 24 mars, hier…

OB : Hier, c’était l’anniversaire.

FP : … a été créé cet Institut Cubain d’Art de d’Industrie Cinématographiques. Ce qui est remarquable dans ce nom, c’est que l’art est le premier nommé avant l’industrie, car le cinéma est une industrie, mais pour bien des cinéastes c’est un art. Et je crois que ça a été l’orientation fondamentale de ces cinquante ans de vie de l’institution : tenter de faire un cinéma, non pas pour remplir d’argent les caisses, mais pour établir une communication avec un public. Et c’est tout d’abord le public cubain qui s’est intéressé à ce cinéma, mais nous avons aussi porté vers d’autres publics une image de notre réalité, comme dans le cas présent ici à Toulouse.

OB : Bon, comme cette année nous montrons trois de tes films, peux-tu nous parler un peu de ton travail personnel ?

FP : J’ai commencé à travailler à l’ICAIC en 1962, à 17 ans. J’ai à présent 64 ans. De sorte que j’ai passé toute ma vie dans cette institution. Et ma formation s’est faite sur le tas. Je n’ai suivi aucune école ni rien, c’est sur place que j’ai appris ce que je sais en cinéma en étant assistant de réalisation. Et j’ai fait beaucoup de documentaires, ça a été mon école, les journaux filmés aussi avec Santiago Álvarez, et jusqu’à présent j’ai réalisé six longs métrages de fiction. Trois d’entre eux sont présentés ici à Toulouse. Le premier est Madagascar, un moyen métrage que j’ai réalisé en 1993 : c’est une fiction très métaphorique, pleine de symboles, mais qui exprime un moment très particulier de notre histoire, cette année 93, début de la crise sociale et économique issue des faits historiques que nous connaissons : la chute du camp socialiste, de l’Union Soviétique, etc., et Cuba se retrouve isolée. Et nous avons pensé que tout ce que nous avions réussi en cinéma allait sombrer. Mais non, il y a eu maintien, et même dans de telles conditions, j’ai pu faire ce moyen métrage qui montre ce moment-là. Ensuite, en 98, j’ai réalisé La vie c’est siffler, qui va être projeté ici aussi, et suivi d’un débat. C’est un film qui suit aussi la ligne métaphorique, mais bien plus ouverte, il n’est pas aussi dramatique que Madagascar. C’est aussi un film qui s’ouvre vers d’autres points de vue, on y trouve un certain humour. Et ça a été un film très polémique parce qu’il se prête à plusieurs interprétations. Le thème central en est la recherche du bonheur. Trois personnages luttent pour le trouver. Et à la fin, ils se réunissent sur la Place de la Révolution, à la suite de certaines circonstances. Le dernier film est un documentaire, long métrage intitulé Suite Habana. C’est la… un jour dans la vie quotidienne de huit personnages depuis leur réveil, où ils se lavent les dents, petit-déjeunent, certains vont à l’école, d’autres au travail, ils déjeunent, rentrent chez eux, font leur vie chez eux et se couchent pour la nuit. Mais c’est une image, disons, d’un film totalement dédramatisé qui donne une idée de la vie aujourd’hui à Cuba. C’est la partie que je crois être la plus représentative parce que c’est la plus populaire. C’est un film que je suis très content d’avoir réalisé. Et voilà, ce sont les trois films qui sont montrés.

OB : Oui, les trois sont ici. La vie c’est siffler a fait sa carrière il y a quelques années, et a été quelques temps à l’écran ici, non ?

FP : Oui. Il est certain que justement à cause du sujet qu’il traite, la recherche du bonheur par des personnages qui évoluent dans la réalité cubaine, et cette réalité cubaine, cette circonstance est très présente dans le conflit des personnages. Mais c’est aussi un film dont le thème est universel, parce que la recherche du bonheur est la même partout, avec ses nuances et ses différences. Et je crois que c’est ce que tente d’exprimer le film, et pas de démontrer, puisque le cinéma ne démontre rien, selon moi. Le cinéma exprime. C’est comme une recherche à l’intérieur de l’homme, de l’être humain, n’est-ce pas, qui doit toujours…. choisir. On doit faire des choix dans la vie. Parfois on choisit bien, parfois mal, mais ce qui compte c’est de choisir.

OB : Ce film est aussi très poétique.

FP : Oui. Pasolini, le réalisateur italien, disait qu’il y a deux types de cinéma, le cinéma de prose et le cinéma de poésie, ce qui ne veut pas dire que le cinéma de poésie soit plus poétique que le cinéma de prose, le cinéma de prose est poétique lui aussi, n’est-ce pas. Mais oui, c’est vrai, dans La vie c’est siffler les éléments de langage utilisés ont plus à voir avec le langage poétique - comme on dirait s’il s’agissait de littérature – puisque, comme je te le dis, il a recours à la métaphore, aux symboles. La réalité de La Havane de l’année 98 est reflétée comme si elle était autre, n’est-ce pas ? Non pas la réalité naturaliste, directe, documentaire, mais une réalité élaborée. Le film essaie de créer une autre réalité qui peut parfois être plus réelle que la vraie, celle que l’on vit. Et c’est le genre de cinéma que j’ai envie de faire. Remarque bien que Suite Habana, le film que j’ai fait après, et La vie c’est siffler, sont deux styles complètement différents parce que Suite Habana est d’un réalisme, disons, plus direct, plus naturaliste. C’est la vie telle qu’elle est.

OB : Oui, mais la photographie la rehausse de façon très poétique, aussi.

FP : Certainement.

OB : Bon.

FP : Mais c’est tout de même la réalité, ce sont des personnages réels, rien n’a été changé, alors que, dans La vie c’est siffler, bien des éléments indiquent que notre réalité n’est pas exactement comme ça, mais c’est bien plus expressif ainsi, selon moi. C’est le genre de cinéma qu’il m’intéresse de faire, même mon dernier film qui s’intitule Madrigal et qui n’est pas ici dans l’hommage de Toulouse, mais qui y a été projeté en 2006 ou 2007, est un film qui est tout à fait bizarre, car bien des gens qui le voient disent : « On ne dirait pas un film cubain. » Mais c’est délibérément que je l’ai fait comme ça, n’est-ce pas ? Parce que ce que j’aime c’est créer des réalités d’artifice. J’ai même cherché dans le dictionnaire ce que veut dire artifice, parce que parfois on l’emploie pour manifester un rejet, non ?… Mais non, artifice, selon le dictionnaire de la Real Academia de la Lengua, définit l’artifice comme la recherche, l’élaboration artistique de la réalité. Et c’est le genre de cinéma qu’il m’intéresse le plus de faire. J’admire par exemple beaucoup le cinéma de Lars Von Trier dans Dogville, où il a pu créer une réalité dont on pense au début : Comment s’y est-il pris ? Tout est peint, ce sont des dessins au sol, et comment ? Je crois…

OB : C’est comme une marelle.

FP : …Et au bout de dix minutes de film, tu es dans ce village, c’est incroyable. Voilà la magie, selon moi, du cinéma, et de la… et c’est le chemin que je veux suivre. Et à présent, en ce moment, j’ai laissé à La Havane mon dernier projet à la moitié de son édition : c’est un film sur l’enfance et l’adolescence de José Martí qui a été, disons, le libérateur de notre.. de notre nation quand elle était dominée par l’Espagne, mais plus que cela, je pense qu’il a été un grand poète. Et c’est donc mon premier film historique, qui porte sur le XIX° siècle, et qui relate, plus que la vie de l’adulte, chose que je n’oserais jamais faire, la formation de son caractère quand il était enfant et adolescent. Un projet bien difficile mais qui est ce qui m’occupe la tête et l’esprit.

OB : Ce doit être passionnant, en plus, parce que ce personnage est si important à Cuba, n’est-ce pas ?

FP : Oui, c’est le risque, un personnage si important que tous admirent et on dirait même que c’est une sorte de saint intouchable.

OB : Oui, il se situe dans les plus hautes sphères.

FP : Et moi, ce que je tente de dire, c’est qu’il était un être humain.. Brillant, extraordinaire, mais un être humain de chair et d’os.

OB : Bien sûr.

FP : avec des contradictions, des doutes. Et que sa formation, eh bien, aurait pu être celle de n’importe quel enfant comme… comme nous tous.

OB : Un défi énorme, n’est-ce pas ?

FP : Immense. Et je suis très… d’un côté, ça me passionne, comme tu le dis, d’un autre, j’ai un peu peur, car on ne sait jamais ce qui va se passer ni ce qui sera jugé. Mais ce type de risque est celui qui m’intéresse dans le cinéma que je fais. Parce que je me demande toujours : Mais pourquoi diable est-ce que je fais du cinéma ? Je ne le fais pas pour l’argent. Je suis payé, mais mon objectif n’est pas de gagner de l’argent, alors pourquoi ? Je crois que c’est pour tenter d’exprimer des émotions et des idées, et pour communiquer avec… les spectateurs qui aiment, eux aussi, ce genre de cinéma.

OB : Des gens qui aiment, je ne sais pas s’il y en a ailleurs, mais ici, à Toulouse, tu as ton public, sans problème, tu as un bon public. Je voulais te poser une question à propos de l’ICAIC : Au fil des ans, l’évolution historique a évidemment déterminé bien des manifestations, n’est-ce pas ? A présent vous travaillez beaucoup en co-production, non ?

FP : Ecoute, précisément quand je filmais Madagascar, en 1993, je me souviens qu’un jour de tournage, on n’avait plus d’essence, on n’avait plus rien, et en poussant le camion de l’éclairage, je me disais : « Bon, eh bien, je suis un privilégié, puisqu’en plein milieu d’une situation aussi compliquée, aussi difficile et désastreuse, et aussi dramatique, je suis en train de faire un film. Et un film sur ma réalité ». Et je crois que l’ICAIC a opéré ce miracle de survivre dans une situation économique dont je pense que dans n’importe quel pays, sous un autre système économique et social, le cinéma aurait disparu. C’est arrivé au Brésil, quand j’y étais, Collor de Melo est arrivé au pouvoir et a tout balayé. Et à présent, eh bien, il se relève à nouveau. Je pense que certes, d’un côté, le cinéma cubain a survécu, mais cela a eu un coût, et au prix fort : nous y avons perdu une génération nouvelle, dont on pouvait percevoir les promesses, disons, et dans les années 90, toute cette génération-là, ces jeunes n’ont pas eu la chance de pouvoir s’exprimer. Beaucoup ont quitté Cuba, d’autres sont restés mais n’ont pas pu faire de cinéma.C’est quelque chose que nous sommes en train de récupérer. Je pense que c’est ça, l’actualité du cinéma aujourd’hui à Cuba : Au XXI° siècle, c’est vrai qu’il n’est pas si facile que ça, pour les jeunes, de faire du cinéma. Mais enfin, ce n’est plus aussi difficile que dans les années 90. C’est dû en partie à l’amélioration… économique de notre pays. Non pas qu’elle soit si importante, cette amélioration, les difficultés sont toujours les mêmes. Mais en plus, la naissance de la technologie numérique permet, comme partout, aux jeunes d’avoir accès au matériel. Aujourd’hui, tu prends une petite caméra et un ordinateur, et ça suffit à peu près, tu peux faire du cinéma indépendant. Et c’est ce cinéma indépendant qui se fait actuellement à Cuba. Il y a même tous les mois de février un festival, rencontre de jeunes réalisateurs de cinéma, et il y a tous les ans des surprises, on y découvre un film, des courts, ou des documentaires faits par des jeunes de façon indépendante, qui n’avaient rien à attendre de l’industrie. Et c’est là où je crois que l’on retrouve cette dynamique pour le cinéma cubain.
En même temps il y a aussi des films qui se font à l’intérieur de l’industrie. Mais ce qui m’attire le plus, quant à moi, c’est cette autre réalité, celle de ce cinéma hors industrie qui, de fait, va montrer un nouveau regard, puisque les conditions de production aussi sont différentes, ce nouveau regard prendra de l’importance. De fait on y est déjà. Mais je pense qu’un jour ou l’autre à Toulouse, vous aurez aussi la chance de découvrir ce cinéma jeune. J’aimerais bien m’y inclure.

OB : L’école de San Antonio de los Baños n’a jamais fermé non plus.

FP : Non.

OB : Et il y a des étudiants de tout le continent, mais aussi des étudiants cubains, n’est-ce pas ?

FP : A Cuba il y a deux écoles : celle dont tu parles, San Antonio de los Baños dont on peut dire que c’est une île dans l’île. C’est un projet qui est né dans la ferveur des festivals du Nouveau Cinéma Latino-américain qui ont lieu à La Havane tous les mois de décembre et qui sont merveilleux. Ce festival, en décembre, est pour le cinéma latino-américain, c’est une fête du cinéma, la ville change vraiment. Et c’est dans l’ambiance de ce festival qu’est née l’idée de Gabriel García Márquez, de Birri, et des autorités cubaines, bien sûr, de créer une école de cinéma. Elle est donc née, c’est celle de San Antonio de los Baños qui est réellement… bien des jeunes latino-américains et cubains ont été formés là-bas. Et pas seulement des latino-américains, des espagnols aussi : Benito Zambrano, le réalisateur de Solas, a été élève de cette école. Et voilà. Il y a aussi l’école de l’Institut Supérieur d’Art, qui n’a pas autant de ressources que l’autre, mais où des jeunes qui travaillent déjà dans le cinéma et la télévision, se développent et complètent leur formation. Il y a aussi à Cuba beaucoup de petits festivals dans chaque province. Le peuple cubain est, selon moi, très cinéphile.. Les gens adorent aller au cinéma.

OB : Mais ceci est dû à une politique, aussi, car la cinéphilie se cultive, disons.

FP : Elle se crée : en 1959, l’Institut Cubain de Cinématographie est créé immédiatement, y il y a un documentaire, dont j’imagine qu’il a été montré ici, dont le titre est Por primera vez, d’Octavio Cortázar, qui relate en dix minutes, c’est une merveille. En dix minutes, il rapporte un travail qui avait commencé à Cuba : celui d’apporter le cinéma dans des lieux où, avant la Révolution, il n’était jamais arrivé. C’étaient les montagnes, des endroits peu accessibles. On a donc créé toute une flotte de camions équipés de projeteurs portables, à cette époque-là, qui l’ont apporté jusque dans les lieux les plus perdus, les plus éloignés du pays. Et dans ce documentaire, c’est ce moment-là que l’on voit, la nuit où l’on montre pour la première fois aux paysans de la Sierra Maestra Les temps modernes de Chaplin. Tu vois, la caméra a été mise derrière l’écran. On voit les visages des enfants, des paysans, qui portent la surprise et la magie du cinéma dans leurs yeux, c’est un très beau documentaire. Donc, c’est ce genre d’activités qui a été créé après la Révolution. Il y a eu des émissions de télévision aussi. On a fondé beaucoup de ciné-clubs, et on y a divulgué un cinéma qui n’est pas, disons, le cinéma commercial, de pure distraction. C’est très bien qu’il existe aussi, ce cinéma-là, par contre, c’est moins bien qu’il ne laisse d’espace à rien d’autre. On a donc mis en place une programmation, elle aussi bien plus complexe, plus ouverte, et pour la première fois à Cuba sont arrivés les films européens de Bergman, de tout le monde : Fellini, Antonioni, on faisait des débats à leur sujet, et on a vraiment créé la Cinémathèque de Cuba qui n’existait pas. Et je crois bien que cette Cinémathèque, le cinéma qui s’appelle Chaplin, tout près, au coin de la rue 23 et de la rue 12, a été mon école. Car j’étais à l’université, et je me souviens que nous autres, les cinéphiles, allions à la Cinémathèque, nous y avons vu tout l’expressionisme allemand, tout le réalisme poétique français, le cinéma d’Octobre en entier. Je crois vraiment que ce spectateur, ou cette passion pour le cinéma qui existait potentiellement dans le public cubain, a été bien aidée par les cinquante ans de révolution qui ont contribué à son développement.

OB : Bien, nous en resterons là, donc, merci beaucoup pour tout…

FP : Merci à vous.

OB : Que tout aille bien pour toi.

Traduction : Odile Bouchet

Dans la même collection

Sur le même thème