Entretien

Entretien avec Maria Isabel Ospina (Rencontres 2009)

Réalisation : 21 mars 2009 Mise en ligne : 21 mars 2009
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Descriptif

María Isabel Ospina a réalisé un documentaire, "Y estarán todos" (Il y aura tout le monde), sur sa famille et sa ville d’origine, Cali, en Colombie. Ce film la fait revenir sur les circonstances sociopolitiques de l’éclatement du groupe familial à la suite de la ruine économique de toute une classe sociale, la petite bourgeoisie d’origine modeste, conséquence de la guerre contre les cartels de la drogue. Entretien réalisé dans le cadre des 21ème Rencontres Cinémas d'Amérique latine de Toulouse

Traduction et transcription réalisées par Valérian Guilley et Lise Decaunes.

Intervenants
Thèmes
Notice
Langue :
Espagnol, castillan
Crédits
Jean JIMENEZ (Réalisation), Université Toulouse II-Le Mirail SCPAM (Publication), Université Toulouse II-Le Mirail (Production)
Conditions d'utilisation
Tous droits réservés à l'Université Toulouse II-Le Mirail et aux auteurs.
Citer cette ressource:
UT2J. (2009, 21 mars). Entretien avec Maria Isabel Ospina (Rencontres 2009). [Vidéo]. Canal-U. https://www.canal-u.tv/43115. (Consultée le 28 juin 2022)
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Documentation

Odile Bouchet: María Isabel Ospina, cineasta colombiana, documentalista, hiciste una película que se llama Y estarán todos, Il y aura tout le monde, tiene dos títulos, dos lenguas, bueno. ¿Puedes hablar un poco de la problemática de la película?

María Isabel Ospina: Sí, a ver, yo pienso que la película es... bueno, primero que todo, es una película de familia donde yo filmo a, bueno, filmo a los miembros de mi familia, pero con la idea de hablar de un fenómeno como mucho más amplio, que es una crisis económica muy fuerte que tocó a la clase media. Entonces digamos que al tocar esa clase media, o sea... historias de gente que se ha ido, yo conozco desde que nací digamos, gente que tenía dinero y que mandaba a sus hijos al extranjero a estudiar, y luego los hijos venían o no volvían, bueno, eso es... había diferentes, digamos, casos eso yo lo conozco desde hace muchísimo tiempo, la gente que tenía poco dinero y que se iba más bien como pensando en el sueño americano digamos, y que se iban a Estados Unidos a buscar dinero, con la idea de economizar, de volver a Colombia, comprar una casa para la mamá o para vivir ellos, bueno eso también. Pero la clase media, que digamos, que es donde yo me moví, porque a pesar de que mis papás no tenían dinero y que no pudieron hacer estudios, y que no eran clase media, cuando mi hermano y yo nacimos sí, digamos, ellos fueron comerciantes y fueron ascendiendo digamos, en la escala social, y mi hermano y yo cuando nacimos, fuimos clase media, y estudiamos bueno en el colegio, luego hicimos universidad, terminamos universidad. Entonces, alrededor mío, nadie... digamos que la gente no se movía. La gente de mi alrededor, de mi entorno digamos, no se iba del país, o no tenía eso en la... eso en la cabeza, como yo tampoco de todas maneras en... nunca o sea, fue como una sorpresa. Cuando esta crisis tan fuerte toca la clase media, entonces allí es donde la gente de la clase media empieza a irse también. Entonces, ¿qué es lo que ocurre? que las familias se desintegran completamente. Hay una explosión como... así, de un día para otro, de estas familias y... y entonces digamos que mi documental es como entorno a eso, o sea, después de esta explosión ¿qué pasa? y ¿cómo se constituyen lazos cuando uno ha vivido al lado de todos... de muchos miembros de su familia y cuando hablo familia, digo la gran familia, o sea, primos, tíos... que nos veíamos casi todos los días. Entonces, ¿qué pasa cuando esa estructura se mueve completamente, se rompe, no existe, y que al mismo tiempo se rompe también bueno, la vida de pareja? porque una crisis económica acaba con todo, entonces, acaba con la vida de pareja, acaba bueno... los hijos que se van, la persona misma que a los sesenta años pierde todo lo que había construido durante una vida de trabajo y pierde su casa, y pierde su trabajo, y no tiene... y no tiene pensión y bueno. Entonces, ¿qué pasa con todo eso? Entonces, un poco alrededor de eso, me voy en busca de los miembros de mi familia que están en Estados Unidos, hay una parte que está filmada en España, pero digamos que el corazón del documental es de todas maneras Colombia, que es los poquitos que quedan en Colombia.

O. B.: Bueno, y ¿podrías volver sobre los orígenes de esa crisis? O sea, ¿cuál fue el motivo de la posibilidad de medrar en un momento y que de repente todo se fuera...

M. I. O.: ...al suelo, sí. Pues, yo pienso que hay como tres cosas básicas, yo creo, que es por un lado, hay la apertura económica que coincide justo con esa... digamos que la... sí, que la apertura económica que digamos que lo que ocurre, es que los pequeños comerciantes, como era el caso de mis papás, que no habían hecho estudios, pero que tenía mi papá un restaurante, mi mamá que tenía un almacén adentro de la casa, pues bueno, eso, para ellos, fue fatal.
Por otro lado también, está lo de los subprimes que se escucha muchísimo ahora porque ocurre en Estados Unidos pero que en Colombia pasó hace diez o quince años y que toda la clase media perdió las casas. O sea, es impresionante. O sea, no fue el caso de mis papás, no fue el caso de mis tíos, fue el caso de todos los amigos de mis papás, de toda la gente que conocíamos, increíble. Entonces, pasa que llegan y hacen un préstamo, entonces obviamente pagan una cuota inicial que es lo que han trabajado, pues, imagínate, si tú pagas una cuota inicial en Colombia de una casa es que ahí metes los ahorros de años de trabajo, de toda una vida de trabajo. Las cuotas empiezan a aumentar, aumentar, aumentar, tú cuando compras la casa puedes pagar eso porque tienes el dinero digamos... dices: “Sí, mensualmente puedo pagar esta cifra y lo puedo lograr.” Pero eso empieza a subir, y a subir, y a subir, y cada mes es más, y cada mes es más, y cada mes es más, pues al cabo de seis o siete meses solamente ya dices: “bueno no voy a poder, no puedo.” Entonces dejas de pagar y obviamente cuando dejas de pagar pues te quitan la casa y no recuperas la plata que has hecho como aporte. O sea, es una catástrofe digamos, que pasó eso a muchísima gente, muchísima gente, y mucha gente de la clase media también.
Y por otro lado, hay una... algo también que tiene muchísimo que ver a mi modo... a mi modo de ver, es que... es que hay... es... Cali, el cartel de droga en Cali es súper fuerte, o era, bueno es todavía, pero digamos que fue, en un momento dado era sobre todo Medellín y luego, pasó a ser sobre todo Cali y eso a mediados de los noventa. Entonces, digamos que se había creado en la ciudad como una doble economía, una falsa economía. Entonces, había mucho dinero, en las calles, en los restaurantes vivían llenos, y había como un despilfarro de dinero impresionante. Entonces también, la gente del común digamos, no solamente los narcotraficantes, pues aprovechaban toda esa plata que circulaba así de manera impresionante. Pues entonces era como que la gente iba a los restaurantes, los restaurantes vivían llenos, o sea esa gente movía demasiada plata y esa plata se veía en la ciudad, pero era una economía falsa. Entonces, en el momento en el que el gobierno empieza como a perseguir a estos narcotraficantes y que ellos empiezan a esconder porque no es que el narcotráfico se haya acabado en Cali, o sea el narcotráfico sigue y la plata del narcotráfico sigue, pero ya mucho más escondidos, o sea, menos abierto, menos al aire libre, menos “vamos y consumamos millones y millones en un restaurante o en un almacén”. Ya la plata no se ve, ya la plata no circula de la misma manera, ya la plata se guarda, ya la plata se esconde y bueno eso hace que de todas maneras también fue... yo pienso que fue fatal y que es una de las causas, a mi modo de ver, de esta gran crisis.
Yo creo que son como los tres elementos más importantes, creo yo.

O. B.: Desde el punto de vista ya más técnico, ¿cómo fue eso de filmar a tu familia, integrando a tu familia dentro de la historia, o sea, a nivel emocional ha debido de ser un poco fuerte a veces no? Hasta se ve en algún momento en la película. Entonces, ¿cómo lo resuelves?

M. I. O.: Bueno, en una... al principio, al principio, al principio, yo... digamos que era un tema que me tocaba demasiado porque bueno yo acababa de venirme de Colombia más o menos me fui así como de la noche a la mañana también decidirme y ya mucha gente se había ido de mi familia mucha gente se siguió yendo después, pero bueno digamos que al principio yo decía... yo no pensaba hacerlo con gente de mi familia, y yo decía, yo escribí digamos los textos de mi primer... de mi primer proyecto digamos, basados todos en personajes de mi familia que yo conocía pero diciéndome: “Bueno, les cambio el nombre, les cambio las edades y yo voy a Colombia y encuentro miles”. Y era cierto yo podía encontrar miles. Pero digamos que después de un primer trabajo de campo en Colombia donde encontré... sí, mucha gente, se me volvió casi como un catálogo, o sea, como de personajes yo decía: “Bueno y entonces ¿qué? ahora voy a escoger este personaje, este personaje y hago pues el catálogo y ¿cúal? y lo escojo como a partir de ¿qué? ¿Lo escojo a partir de las historias más dramáticas o no?”
Entonces, fue como todo un proceso para venir otra vez al centro y ahí donde había comenzado que era trabajar con la familia. Entonces, a partir de ahí fue como... la gente me decía: “Pero va a ser una película de familia, eso es terrible y tal”. Y yo decía... Para mí no era tan duro porque yo decía: “En mi familia no hay tantos... no es el secreto, yo no voy en busca de algo que no se sabe, que voy a tratar de ir, encontrar y destapar algo que no se ha dicho.” Yo pensaba que no era tan duro, pero bueno luego me di cuenta de que obviamente es terrible, o sea, es súper fuerte. Es súper fuerte porque... porque yo pienso que llegó un momento en el que es muy difícil... para mi era muy difícil como de separar ambas cosas, o sea, por un lado está la película y lo que tienes que hacer que es construir una película armar... armar un documental digamos, con una estructura, con personajes que deben funcionar pero, funcionan para un espectador también, o sea y... y salirse... o sea es como... esa mezcla es como un poco como, como, eso es como... eso es lo que es difícil yo pienso... como, cómo lograr separar ambas cosas.

O. B.: Separarte en dos a ti.

M. I. O.: Eso. Y que es que... y que por un lado estás haciéndote demasiadas preguntas a nivel profesional porque hacer documentales no es fácil, porque financiar documentales no es fácil, porque pasas mucho tiempo tratando de levantar un proyecto. Pero al mismo tiempo te estás preguntando muchas cosas a nivel personal y que por algo estoy filmando a mi familia y por algo estoy haciendo un proyecto de familia también. Entonces es como... es como tratar de deshilar cada cosa y de tomar un poco la distancia frente a esos... frente a esas personas que son los miembros de su familia pero que definitivamente se vuelven personajes y que no puedes mirarlos de otra manera que como personajes en un momento dado. Entonces, esa relación, pasar de la persona al personaje, y al mismo tiempo... pues que es un lazo que tiene que hacerse, o sea, tú no puedes tratarlos sólo como personajes y tampoco puedes tratarlos sólo como miembros de tu familia. Entonces, es como... esa mezcla es la que... es la que me parece que es como... como... que te pone así como... como dividido, como medio esquizofrénico.
Pero... pero bueno, también, pienso que si está la decisión de hacerlo con tu familia es también porque hay cosas que hay que resolver a ese nivel, o sea, que era sobre todo a mi modo de ver una búsqueda personal sabiendo de todas maneras que habían cosas que quería decir sobre esa temática, claro, y que... lo hago porque pienso que es importante, sino hubiera hecho una terapia sola, y bueno.

O. B.: Exacto.

M. I. O.: Exacto, o sea que en parte es un poco eso pero no es sólo eso y que no es esa la idea inicial, digamos.

O. B.: Y tu familia ¿cómo lo recibió? porque me parece que ya fuiste a Colombia a mostrarlo.

M. I. O.: Sí, ya lo mostré. Hace muy poco, hace... estuve en enero en Colombia, ¿hace qué?... un mes, un mes y medio, y... y fue particular, fue muy interesante porque, bueno, ellos no habían visto nada y yo ya estaba organizando también proyecciones públicas, digamos, como... donde yo sabía que iba a tener más o menos cien personas o en todo caso invitar cien, ciento cincuenta personas y o sea yo no puedo decirle a mi mamá: “Ven, vamos a hacerla descubrir el documental frente a una sala llena de gente”, entonces bueno. Yo sabía que tenía que mostrarlo como en pequeños... así pues como... más íntimo, pues mostrárselo a mi mamá, después mostrárselo a mi papá, mostrárselo a mis tías y luego sí, eventualmente, que vinieran a esas... a esas proyecciones públicas si ellos querían. Entonces, lo vieron en esas proyecciones más intimas de las que hablo. Me pasó algo súper curioso sobre todo con mi mamá y con mi abuela, que... que bueno, yo lo mostré... en mi familia no hay como mucho esa idea de ir al cine... yo no sé cuántas películas de cine puede haber visto mi mamá, muy pocas, y mi abuela de pronto hasta ninguna, no lo sé. Entonces era como: “Bueno, vamos a apagar los teléfonos, desconectamos todo, no hablamos, dura 52 minutos, lo vemos de principio a fin”, luego era todo una cosa así como para que ellos no pudieran reírse, o a contarme cosas de la película. Bueno yo, les digo: “Bueno, vamos a hacer eso”, como lo primero... lo único que dije bueno, y luego hablamos, pero siempre pensando en la... como... que dije que bueno seguro que cuando se termine se van a ver como ¡ay!como están de feos, ¡ay! tan chistoso tal, o ¡ay! como reímos con tal... yo pensé que iba a ser como muy anecdótico y para nada, o sea, por lo menos en el caso de mi mamá y mi abuela fue para nada, fue de un... por un lado estabán como bastante, obviamente había emoción y estaban tocadas y bueno en fin. Pero, por ejemplo mi mamá que fue la primera que lo vio, cuando se acabó la película, empezó a hablarme y me dijo: “Es muy importante porque tal, tal, tal”. Y hacía abstracción completa de todo... de su persona, o sea me dijo... y en un momento me dijo: “¡Ay! tan raro de verdad que yo lo ví como si ¡uh! me metí en la película y no lo ví como si... como que yo estuviera ahí, o mi familia”. Obviamente pues tampoco es que: “¡Ay! no pues” no es la familia de ella. Pero digamos que pudo hacer completa abstracción de todo sin que conociera realmente el proyecto porque nunca les hice leer el proyecto, nunca le dije lo que quería. Porque obviamente estaba grabando cosas y haciendo una búsqueda o sea que no era... Y fue impresionante como todo lo que pudo ver de la película de manera mucho más universal y que lo que le contaba eso respecto al país, respecto a las relaciones humanas, y que pasaba menos por yo, mi personaje, o incluso hablaba de la gente, no diciendo: “A mi hermana, a...” Sí, se metió en la película, digamos, y lo vio como personaje, y se miró a ella misma como un personaje, y lo mismo con mi abuela, y eso me pareció súper... Pero es algo que luego encontré también con el público colombiano y que es más o menos como una relación que puedo establecer allí entre los miembros de mi familia como mi mamá y mi abuela, pero también con el público colombiano que es que la gente en Colombia me decía: “Es impresionante porque nos muestras el día a día. O sea, lo que nos estás mostrando es la vida cotidiana, lo que vivimos a diario, lo que todos sabemos y que estás mostrando y lo que me dice sí, efectivamente, eso me pasa a mí, le pasa a... y a todos los que nos rodean”. Y todo el mundo decía: “Tú estás contando la historia de mi casa.” Todo el mundo me decía eso. Pero al mismo tiempo, la gente me decía, pero con una distancia, que nos hace ver lo que no vemos. Lo que no vemos justamente en ese día a día, en el tener que estar allí todo el tiempo, resolviendo las cosas del día a día. Entonces, era para ellos como esa paradoja de mostrar de manera súper evidente lo que es el diario de vivir en Colombia, pero al mismo tiempo, había algo, yo, me decían: “Hay algo, hay una distancia que nos permite justamente ver otra cosa que nunca vemos.” Y que era eso lo que... lo que les dejaba así como... lo que les hacía ponerse... pues hacerse preguntas, lo que les... sí, que es un poco lo que pasaba... lo que pasó también con los personajes de mi familia que vieron la película. Entonces era como... esa distancia, sobre todo, me hablaban de algo, de una distancia pues que... la distancia de mi mirada digamos, de mi mirada... que llevo aquí ocho años, que era en parte también lo que... lo que me incitaba a hacerlo pero también lo que me daba un poco... lo que me preocupaba un poco también. Como decir: “Bueno, voy después de dos años a mirar un país que de todas maneras... a mirarlo desde afuera, pero bueno mirándolo desde afuera también con la idea de la distancia de la mirada que permite ver cosas que seguramente los que están allí todo el tiempo no ven, o que... o que si yo no me hubiera ido tampoco lo vería de todas maneras de la misma manera. Entonces, eso fue interesante a nivel de la mirada del público colombiano pienso.

O. B.: ¿Los de los Estados Unidos también la han visto?

M. I. O.: No. No, porque yo estoy esperando... la voy... la voy a enviar como a festivales en los Estados Unidos y todo a ver qué pasa, y acabo de mandar justamente la semana pasada, porque pienso que... que si puedo ir y mostrárselas me encantaría. O sea, pienso que es un trabajo fuerte, que duró mucho tiempo, donde la familia participó también de manera importante, y como que mandarlo así por correo, y: “Bueno, véanlo” y... y además ¿cómo? también, ¿en qué condiciones? O sea que seguramente, bueno, no sé... como que lo ideal es eso: poder ir, entonces sea porque le va bien en festivales y de pronto me invitan a algún festival o algo así, bueno... o si tengo la plata suficiente para ir dentro de poco, lo hago. Ya si veo que el tiempo pasa demasiado y que bueno no voy a poder ir, pues me toca mandarlo y también pues porque... también me parece mal que circule demasiado, que la conozca demasiada gente y que luego ni siquiera la hayan visto pues también. Voy a esperar un poco.

O. B.: Tardaste mucho en hacer esa película, fue difícil ¿no?

M. I. O.: Sí.

O. B.:La historia de la construcción material de la película fue difícil ¿no?

M. I. O.: Sí, fue... fue un proceso muy largo, fue un proceso de casi cinco años, y... pero pienso que son varios motivos, o sea, por un lado pienso que es algo personal y que en la medida en que es personal y esta búsqueda y todo, pues tal vez ahora, con un poco más de distancia, digo: “Bueno, de pronto es el tiempo que necesitaba para hacerla”. Y el tiempo que necesité y bueno y no podía ser más rápido, y bueno, es así. También tiene que ver con el financiamiento que obviamente cuando tienes poco dinero... Aunque tuve bastantes ayudas pero como tenía que ir a rodar a diferentes países era complicado porque de todas maneras... Sí, tuve una ayuda del Ministerio de Cultura en Colombia importante, tuve una ayuda de... a la escritura del Centro Nacional Cinematográfico, la ayuda de la región, del Ministerio de la Juventud y del Deporte aquí... o sea que, digamos que no era que... no era que no tuviera nada de dinero para hacer la película, pero con todos los viajes que había que hacer y todo, era difícil, porque igual tienes que pagarle a la gente los pasajes, tienes que pagarle a la gente la estadía, bueno todo. Entonces, todo se hizo como... al final con poco dinero, la gente que trabajó en la película trabajó sin ser pagada, o siendo pagada menos... pero súper poquito entonces obviamente se alarga todo el proceso. O sea, lo que tú puedes hacer en... seguramente en un año, bueno aquí te toma tres y...
Entonces, tiene que ver con eso, tiene que ver con el lado financiero, tiene que ver con el lado de búsqueda personal de... de algo supremamente íntimo que también necesitas un tiempo y una distancia que no es fácil de obtener.
Por otro lado y... y pienso también que digamos que la gran dificultad también es que como era algo... como era una búsqueda y que fue por ejemplo a diferencia de mi... de mi documental anterior donde yo había trabajado... Es un retrato de una mujer que es médica legista y había trabajado muchísimo tiempo con ella antes de introducir la cámara pero al mismo tiempo yo sabía casi exactamente la... el órden de la secuencia, o sea yo sabía casi como iba a estar montado, yo me podía imaginar la película, incluso antes de rodarla porque conocía bien el personaje, bueno porque era otra historia también.
En cambio, para esta historia digamos que esa gran angustia era justamente: yo no tenía estructura, pero igual sabía que era importante hacerlo, sabía que... que no era... que fuera a poner la cámara en cualquier lugar, ni que no supiera dónde prenderla ni dónde apagarla, no era eso. Sabía en el fondo cuales eran mis intenciones pero era una dificultad para encontrar esa estructura y que ahora me doy cuenta que la dificultad estaba en que la estructura. Yo pienso que la encontré al final pero porque era necesario pasar por el rodaje y pasar por el montaje para encontrar esa estructura, para que la película cogiera forma. Entonces, la estructura la tengo, o sea... la... digamos que la película la terminé hace cinco meses, algo así, y digamos que la estructura la encontré hace seis. Entonces era... fue una estructura que se encontró a último momento, o sea, como... dándole y dándole mucho tiempo de montaje, pero al mismo tiempo es también lo que me permite sentir que es el final realmente, o sea, el final de esa búsqueda también de alguna manera. Entonces eso es... por eso también tomó tiempo pienso porque la estructura no estaba desde el principio, no significaba solamente bueno cortar un poquito las secuencias y entonces ver, que tuviera un ritmo, no. Era encontrar, en ese material bruto que tenía, la construcción, y eso tomó tiempo también.

O. B.: Y desde Intérprete de la muerte que mostramos... pues ahora que mostramos ¿hace cuánto? ¿Seis años?

M. I. O.: Hace yo creo que seis años o siete, sí.

O. B.: Esta película ahora... ¿hacia qué vas ahora?

M. I. O.. Pues yo pienso que yo, de todas maneras sí sé que lo que quiero hacer es dirigir documentales, no sé si las ganas de ficción vengan en algún momento, ¿porqué no? Pero digamos que lo que más me interesa en este momento es el documental y por ahora siento que... que de todas maneras será un documental en Colombia también.

O. B.: Sigues en Colombia.

M. I. O.: Sí, sigo en Colombia. Y es extraño porque me encantaría tener un tema que quisiera trabajar aquí que me sintiera como... como bien para trabajar aquí, porque bueno, pues aquí vivo y también, me parece que sería interesante también una mirada distinta... un francés... sino bueno pienso que podría ser interesante. Al mismo tiempo que sería más sencillo porque vivo acá, bueno por muchos motivos.
Pero yo no sé si es como la idea de un lazo que está ahí, que todavía no quiero romper, o que me sirve también este puente para... para tener relación con Colombia y eso, no sé si pasa por ahí, pero siento que también puede pasar por el hecho de... yo siento que... que por ejemplo puedo... lo que me interesa en el documental sobre todo es cómo encontrar gente, o sea como la relación con la gente, mucho más que por ejemplo tener un tema y decidir que voy a demostrar algo que pienso sobre el tema. Digamos que... no me interesa más como con los personajes, de acercarme, y creo que me siento mucho mejor y mucho más... con más confianza y todo, como más libre, si pongo... si la cámara está en frente de gente que está en Colombia. No sé, o sea, que me da mucho más... es difícil de explicar pero es como... como que no siento todavía que quiera o que... sí, como... filmar algo aquí, gente aquí, sobre todo la gente.

O. B.: O sea, el acto de filmar sigue siendo un acto intimo.

M. I. O.: Sí, aunque no... sí, aunque no... o sea en esta película digamos que es súper intimo porque es familia pero la otra no lo fue, pero digamos que pienso que pasa por ahí y que no me siento lista hoy, de pronto en una semana sí, pero hoy para hacerlo aquí. Pero pienso que hay algo que, no sé... cuando pienso en los directores que están fuera de Colombia... casi todos filman en Colombia y que siento que la gente que ha filmado ya fuera de Colombia, pienso que lo ha hecho después de muchos años de estar lejos, creo. Entonces de pronto algo pasa también por ahí no lo sé, no es tampoco súper claro para mí, pero presiento que es en Colombia, sí.

O. B.: Bueno muchas gracias María Isabel y que te vaya muy bien en el festival.

M. I. O.: Gracias.

Transcription réalisée par Valérian GUILLEY et Lise DECAUNES

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Odile Bouchet : María Isabel Ospina, cinéaste colombienne, documentariste, vous avez réalisé un film intitulé Y estarán todos, Il y aura tout le monde, qui possède deux titres, deux langues. Pouvez-vous nous parler un peu de la problématique du film ?

María Isabel Ospina : Oui, je pense que le film… c’est avant tout un film sur la famille où je filme les membres de ma famille, mais dans l'intention de parler d'un phénomène beaucoup plus large : une crise économique terrible qui a touché la classe moyenne. Disons qu'en frappant la classe moyenne… des histoires de gens qui sont partis, j’en entends depuis que je suis née : les gens aisés qui envoyaient leurs enfants étudier à l’étranger, les enfants qui revenaient ou non, enfin… Il y avait différents cas, je le sais depuis très longtemps, les gens sans le sou partaient à la poursuite du rêve américain, ils allaient aux États-Unis pour gagner de l’argent, pour économiser, et retourner en Colombie, acheter une maison pour leur maman ou pour eux-mêmes, c’était ça aussi. Mais la classe moyenne, j’ai grandi dedans car, malgré le fait que mes parents étaient fauchés, qu’ils n’avaient pas pu faire d’études et qu'ils n’appartenaient pas à la classe moyenne, quand mon frère et moi sommes nés, mes parents étaient commerçants et ils ont peu à peu grimpé l’échelle sociale. Donc quand mon frère et moi sommes nés, nous appartenions à la classe moyenne, nous sommes allés à l'école puis à l'université et nous avons terminé nos études. Donc dans mon entourage, personne… les gens ne partaient pas. Les gens autour de moi... de mon entourage, ne quittaient pas le pays, ils n'avaient pas ça en tête, moi non plus de toute façon… jamais, enfin, ça a été une surprise. Quand cette crise terrible a touché la classe moyenne, ces gens ont également commencé à partir. Et que se passe-t-il alors ? Les familles se désintègrent complètement. Elles explosent… comme ça, du jour au lendemain, et… donc, mon documentaire traite de ça, de ce qui se passe après cette explosion. Comment tisse-t-on des liens quand on a vécu avec de nombreux membres de sa famille, et quand je dis la famille, je veux dire la famille élargie, avec les cousins, les oncles… On se voyait presque tous les jours. Alors, que se passe-t-il quand cette structure change complètement, se disloque, n’existe plus, et qu’en même temps, le couple se brise également ? Car une crise économique casse tout : la vie de couple est brisée, les enfants partent, le sexagénaire perd tout ce qu’il a construit au cours d’une vie de labeur, il perd sa maison, son travail, ne touche pas de retraite, et voilà. Donc, que se passe-t-il avec tout ça ? Ensuite, autour de cette idée, je pars à la recherche des membres de ma famille vivant aux États-Unis, une partie a été tournée en Espagne, mais le cœur du documentaire de toute façon, c’est la Colombie, les quelques personnes qui y sont restées.

O.B. : Bien, pourriez-vous revenir sur les origines de la crise ? Pour quelle raison la possibilité de grimper socialement existe un moment et puis d’un coup, tout a…

M.I.O. : …dégringolé, oui. Eh bien, je pense qu’il y a trois raisons principales : d’un côté, il y a l’ouverture économique qui a… ce qui s’est passé, c’est que pour les petits commerçants comme mon père, qui possédait un restaurant, et ma mère, qui tenait une boutique à la maison, et qui n’avaient pas fait d’études, ça a été une catastrophe.

D’autre part, il y a la crise des subprimes. On en entend beaucoup parler aujourd’hui car ça se passe aux États-Unis, mais ça a eu lieu il y a dix ou quinze ans en Colombie. Tous les gens de la classe moyenne ont perdu leur maison. C’est vraiment impressionnant. Ce n’était pas seulement le cas de mes parents, ou de mes oncles, mais c’était aussi le cas de tous les amis de mes parents, de plein de gens qu’on connaissait, un truc incroyable. On souscrit un prêt, puis on verse un apport initial bien sûr, qui représente des années de travail. Donc imaginez, pour payer cet apport et acheter une maison en Colombie, on investit les économies de nombreuses années, de toute une vie de travail. Les mensualités augmentent, augmentent, mais au moment où on achète une maison, on peut payer la somme car on en a les moyens. On se dit : « je peux payer ces mensualités, je peux y arriver ». Mais ces dernières continuent d'augmenter, de mois en mois, encore et encore, si bien qu'en l’espace de six ou sept mois seulement, on dit qu’on ne peut plus payer, qu’on n’y arrive plus. On arrête donc de payer, et fatalement, quand les paiements cessent, on vous retire la maison et on ne récupère pas l’argent investi. C’est une véritable catastrophe, qui a touché beaucoup de monde, y compris dans la classe moyenne.
Et ensuite, je pense qu’un autre élément est intimement lié à cette crise... le cartel de la drogue de Cali, un cartel extrêmement puissant autrefois, et qui l’est toujours d’ailleurs. A un moment donné, Medellín était la plaque tournante de la drogue, mais Cali a commencé à s’imposer vers le milieu des années 90. Ce commerce avait créé une sorte d'économie parallèle dans la ville, une fausse économie. Il y avait donc beaucoup d'argent, dans les rues, les restaurants étaient toujours pleins, le gaspillage d’argent était incroyable. Les gens ordinaires, et pas seulement les trafiquants de drogue, profitaient de tout cet argent qui circulait de manière impressionnante. Donc ces gens allaient au restaurant, ils étaient toujours bondés… en fait, ces gens brassaient trop d’argent et cela se voyait dans la ville, mais c’était une fausse économie. Puis le gouvernement s’est mis à traquer les trafiquants de drogue, les obligeant à se cacher. Bien entendu, le trafic n'a pas cessé à Cali, l’argent est toujours là mais de façon plus opaque, moins voyante, il n’est plus à l’air libre, on ne va plus craquer des millions et des millions dans les restaurants et les boutiques. L’argent est devenu invisible, il ne circule plus pareil, on l’économise, on le cache, et je pense que ça a eu un impact énorme, c’est aussi selon moi l’une des causes de cette grande crise.
Pour moi, ce sont les trois raisons principales.

O.B. : D’un point de vue plus technique, comment avez-vous vécu le fait de filmer votre propre famille, de l’intégrer à l’histoire ? Au niveau émotionnel, cela a du être éprouvant par moments, n'est-ce pas ? On le voit même à un moment dans le film. Comment l'avez vous résolu ?

M.I.O. : Eh bien, au tout début, je… disons que c’était un sujet qui me touchait profondément car je venais de quitter la Colombie plus ou moins précipitamment, beaucoup de gens de ma famille étaient déjà partis et d'autres ont continué à partir après, mais au départ, je ne pensais pas faire ce film avec ma famille. Dans les premiers textes que j’ai écrits... dans mon premier projet, les personnages étaient inspirés de membres de ma famille, mais je me disais qu’en changeant les noms et les âges, je pouvais en trouver mille comme eux en Colombie, ce qui était vrai d’ailleurs. Mais après un premier travail sur le terrain en Colombie, je me suis retrouvée avec une espèce de catalogue de personnages, et je me suis dit : « Et maintenant ?
Je choisis tel ou tel personnage, je fais mon catalogue, mais lequel retenir ? Sur quels critères ? Dois-je choisir ceux qui ont les histoires les plus dramatiques ou pas? »
C’était donc un véritable processus de recentrage, de retour vers mon idée de départ, qui était de faire un film sur ma famille. Et à partir de là, c’était… les gens me disaient : « Un film sur la famille, mais c’est terrible » et je leur répondais que pour moi, ce n’était pas si difficile, car chez moi, il n’y a pas énormément de secrets de famille, de non-dits, je ne cherche pas à dévoiler une vérité cachée.
Je pensais que ça n’était pas si dur, mais je me suis rendue compte après coup que c’était effectivement terrible, très éprouvant. En effet, je pense qu’il arrive un moment où il devient difficile... il m'a été très difficile de séparer les deux, c'est-à-dire qu’on a d'un côté le film à construire, que l’on doit doter d’une structure, de personnages qui fonctionnent, mais qui fonctionnent également pour un spectateur… Ce mélange, c’est… c’est, je crois, la principale difficulté... c'est d'arriver à séparer ces deux dimensions.

O.B. : Et à vous diviser vous-même également.

M.I.O. : Tout à fait. D’un côté, on se pose énormément de questions au niveau professionnel, parce que réaliser un documentaire, c'est compliqué, parce que financer un documentaire, c'est compliqué, car on passe beaucoup de temps à essayer de faire vivre un projet. Mais en même temps, on s’interroge beaucoup au niveau personnel, ce n’est pas pour rien que je filme ma famille et que j’ai aussi fondé mon projet là-dessus. C'est tenter de décortiquer chaque élément et de prendre du recul par rapport à eux, par rapport à ces personnes qui font partie de votre famille mais qui se transforment définitivement en personnages, et qu’on ne peut plus regarder qu’en tant que tels à un moment donné. Cette relation, le passage de la personne au personnage, c’est un lien qui doit être établi, car on ne peut pas les traiter uniquement comme des personnages, ni uniquement comme des membres de sa famille. C’est comme… on dirait que… ce mélange vous divise, il vous rend à moitié schizophrène.
Mais bon, je pense aussi que si j’ai pris la décision de le faire avec ma famille, c’est que je devais clarifier des choses à ce niveau-là, pour moi c'était surtout une recherche personnelle, en sachant de toute façon que j’avais des choses à dire sur ce sujet, bien sûr. Je le fais parce que je pense que c’est important, sinon voilà, j’aurais fait une thérapie seule.

O.B. : Tout à fait.

M.I.O. : Tout à fait, il y a un peu de ça, mais ça ne se limite pas à ça et ce n’est pas l’idée de départ.

O.B. : Et comment votre famille l’a-t-elle accueilli, car il me semble que vous êtes déjà allée le présenter en Colombie.

M.I.O. : Oui, je leur ai montré. Il y a peu... j’étais en Colombie en janvier, c’est-à-dire il y a un mois, un mois et demi et… c’était particulier et très intéressant car ils n'avaient rien vu et j'organisais déjà également des projections publiques, où je savais qu'il y aurait plus ou moins cent, cent cinquante personnes, et bon, je ne pouvais pas dire à ma mère de venir et lui faire découvrir le documentaire devant une salle bondée, donc voilà. Je savais que je devais le montrer en petit comité, d’une manière plus intime, le montrer à ma mère, puis à mon père, à mes tantes, et après, éventuellement, qu’ils se rendent à ces projections publiques s’ils le souhaitent. Donc ils ont assisté à ces projections plus intimes dont je parlais... et il s’est passé quelque chose de très bizarre, surtout avec ma mère et ma grand-mère qui... Dans ma famille, on n'a pas l'habitude d'aller au cinéma... je ne sais pas combien de films a vus ma mère, très peu, et ma grand-mère sans doute aucun, je ne sais pas. Donc on a tous éteint les téléphones, on a tout déconnecté, silence dans la salle, le film dure 52 minutes, on le regarde du début à la fin, bref j'avais tout organisé pour qu'ils ne puissent pas rire, ou me raconter des choses du film. Bon, je leur dis : « Voilà, on va faire ça ». Comme le premier… Je leur ai seulement dit qu’on parlerait après, mais en pensant toujours à… J’étais certaine qu’à la fin du film, ils diraient des trucs du genre : « Ah ! comme ils sont moches », « Ah ! comme machin était drôle», « Ah! qu'est-ce qu'on a ri avec celui-là!». Je pensais que ce serait très anecdotique, mais pas du tout, du moins en ce qui concerne ma mère et ma grand-mère, ça n'a pas du tout été le cas. Elles étaient plutôt... évidemment il y avait de l'émotion et ça les a touchées, mais par exemple, ma mère, qui l'a vu la première, à la fin du film, m'a dit : « C'est très important parce que ceci, cela... » Elle faisait une abstraction complète de tout… de sa personne... À un moment elle m'a dit : « C'est très bizarre, parce que je l'ai regardé en me plongeant dans le film et pas comme si moi ou ma famille était à l'écran ». Bien évidemment, ce n’était pas non plus qu’elle n’y reconnaissait pas sa famille. Disons qu'elle a réussi à faire complètement abstraction de tout sans réellement connaître le projet car je ne le leur ai jamais fait lire et que je n'ai jamais dit ce que je voulais faire. Parce que je filmais des choses et je faisais une recherche... et c'est impressionnant tout ce qu'elle a pu voir dans le film de manière bien plus universelle, ce qu'elle en a tiré concernant le pays, les relations humaines, sans vraiment passer par mon personnage, elle parlait même des gens et non de sa sœur... Oui, elle s'est plongée dans le film, et l'a regardé comme un personnage, elle s'est regardée elle-même comme un personnage, et ma grand-mère a fait de même... et j'ai trouvé ça super. Mais c'est quelque chose que j'ai ensuite retrouvé avec le public colombien. Il y a plus ou moins un lien que je peux faire ici entre les membres de ma famille, comme ma mère et ma grand-mère, et le public colombien, c'est ce que les gens en Colombie me disaient : « C'est impressionnant parce que tu nous montres la vie quotidienne. C'est-à-dire notre vie de tous les jours, ce que l'on sait tous, que tu nous montres et qui nous fait nous dire qu'effectivement, c'est ce qui nous arrive... comme à tous ceux qui nous entourent ». Et tout le monde disait : « C'est mon histoire que tu racontes ». Tout le monde me le disait. Mais ils me disaient aussi qu'il y avait une distance qui leur permettait de voir ce qu'il ne voyaient pas. Ce que justement nous ne voyons pas au jour le jour, le nez dans le guidon, quand on doit tout le temps résoudre les problèmes du quotidien. Donc pour eux, c'était comme un paradoxe montrant de manière super évidente ce que c'est que la vie quotidienne en Colombie, mais en même temps, il y avait quelque chose, on me disait : « Il y a quelque chose, une distance qui nous permet justement de voir autre chose, que nous ne voyons jamais. » Ce qui les laissait comme... qui les faisait se poser des questions... oui, c'est un peu ce qui se passait... et c’est aussi arrivé aux personnages de ma famille qui ont vu le film. Alors c'était comme... cette distance surtout, ils me parlaient de quelque chose, de la distance de mon regard... parce que cela fait huit ans que je suis ici et que c'était en partie ce qui m'incitait à le faire, mais ce qui m'inquiétait aussi un peu... c'était comme dire : « Allez, au bout de deux ans, je vais regarder un pays qui de toute manière... je vais le regarder de l'extérieur, mais avec l'idée aussi que la distance du regard permet de voir des choses que ceux qui sont là-bas tout le temps ne voient certainement pas, ou que je ne verrais pas non plus de la même manière si je n'étais pas partie. Je pense donc que cela a été intéressant par rapport au regard du public colombien.

O. B.: Ceux qui sont aux États-Unis l'ont vu également ?

M. I. O.: Non. Non, j'attends... je vais l'envoyer à des festivals aux États-Unis et voir ce qui se passe. Je viens justement de l'envoyer la semaine dernière, parce que cela m'enchanterait de pouvoir y aller pour le montrer. Je pense que c'est un travail fort, qui a duré longtemps, où la participation de ma famille a été importante et il me semble que l'envoyer comme ça par courrier, pour qu'ils le voient... et dans quelles conditions en plus ? C'est-à-dire que certainement, enfin je ne sais pas… l'idéal serait de pouvoir y aller à cause d’une sélection dans un festival avec invitation ou quelque chose comme ça... Ou si j'ai suffisamment d'argent pour y aller d'ici peu de temps, je le ferai. Maintenant, si je vois que le temps passe et que je ne peux toujours pas y aller, alors il faudra que je l’envoie… mais cela ne me semble pas bien non plus qu'il circule trop, que trop de gens l'aient entre les mains et ne le regardent peut-être même pas. Je vais attendre un peu.

O. B.: Vous avez mis beaucoup de temps à faire ce film, cela a été difficile ?

M. I. O.: Oui.

O. B.: L'histoire de la construction matérielle du film a été difficile, non ?

M. I. O.: Oui, ça a été un processus très long qui a duré presque cinq ans et ce pour plusieurs raisons, en fait. D'un côté, je pense que c'est quelque chose de personnel et que dans la mesure où c'est personnel, cette recherche et tout... peut-être que maintenant, avec un peu plus de distance, je me dis que c'est le temps dont j'avais besoin pour le faire et que ça ne pouvait pas être plus rapide, c'est comme ça. Cela s'explique aussi par le financement car évidemment, quand on a peu d'argent… Quoique j'ai eu pas mal d'aides mais comme je devais aller filmer dans plusieurs pays c'était compliqué car... Oui, j'ai eu une aide conséquente du ministère de la culture en Colombie, une aide à l'écriture du Centre National de Cinématographie, l'aide de la Région et du ministère de la Jeunesse et des Sports, ici... en fait, ce n'est pas que j’étais sans le sou pour faire le film, mais avec tous les voyages qu'il fallait faire, c'était difficile parce qu'il faut aussi payer les billets et le séjour aux gens. Finalement, tout s'est fait avec peu d'argent. Les gens ont travaillé sur le film sans être payés ou en étant payés très peu, donc évidemment tout le processus est rallongé, car ce que l'on peut faire en un an, en prend trois dans ces conditions...
Donc ça s'explique par le côté financier et par la recherche personnelle de quelque chose d'éminemment intime qui nécessite également du temps et une distance qu'il n'est pas facile de trouver.
D'un autre côté... et je pense également que la grande difficulté était qu'il s'agissait d'une recherche et que c'était, par exemple, contrairement à mon précédent documentaire où j'avais travaillé... C'était le portrait d'une femme médecin légiste et j'avais travaillé avec elle très longtemps avant d'introduire la caméra, mais en même temps je connaissais exactement l'ordre de la séquence, c'est-à-dire que je savais pratiquement comment il serait monté, je pouvais imaginer le film avant même de tourner parce que je connaissais bien le personnage, et parce que c'était une autre histoire aussi.
En revanche, pour cette histoire, on peut dire que ma grande angoisse était que je n'avais pas de structure, mais je savais que c'était important de le faire, je savais que... que je n'allais pas mettre la caméra n'importe où, ni m'inquiéter de savoir quand l'allumer ou l'éteindre, ce n'était pas ça. Dans le fond, je savais quelles étaient mes intentions mais j'ai eu du mal à trouver cette structure et, maintenant, je me rends compte que la difficulté était là. Je pense que je l'ai trouvée à la fin, parce qu'il était nécessaire de passer par le tournage et le montage pour la trouver, pour que le film prenne forme. Donc j'ai la structure depuis... ou plutôt, j'ai terminé le film il y a cinq mois environ et j'ai trouvé la structure il y a six mois. Donc, c'est une structure que j'ai trouvée au dernier moment en y revenant encore et encore au montage, mais en même temps, c'est aussi ce qui me permet de voir que c'est vraiment fini, et que cette recherche aussi est finie d'une certaine manière. Je pense que c'est aussi pour cela que ça m'a pris du temps, parce que la structure n'existait pas dès le début, qu'il ne s'agissait pas uniquement de couper un peu les séquences et de trouver un rythme. Non, il a fallu trouver la construction dans ce matériau brut que je possédais, et cela aussi a pris du temps.

O. B.: Et depuis Intérprete de la muerte que nous avons projeté... il y a combien de temps, six ans ?

M. I. O.: Il y a six ou sept ans je crois, oui.

O. B.: Et maintenant ce film... vers quoi vous dirigez-vous maintenant ?

M. I. O.: Je pense que de toute façon... je sais que, ce que je veux faire, c'est réaliser des documentaires. Je ne sais pas si l'envie de faire une fiction viendra un jour... pourquoi pas ? Mais disons que ce qui m'intéresse pour l'instant, c'est le documentaire et... que le prochain sera à nouveau en Colombie.

O. B.: Vous restez en Colombie.

M. I. O.: Oui, je reste en Colombie. Et c'est étrange car j'adorerais avoir un sujet sur lequel j'aimerais travailler ici, qui me ferait me sentir bien de travailler ici, parce que je vis ici et je pense que ce serait intéressant aussi d'avoir un regard différent... un français… ça devrait être intéressant. Et ce serait aussi plus pratique parce que je vis ici, enfin pour plein de raisons.
Je ne sais pas si c'est l'idée d'un lien qui existe et que je ne veux encore pas couper, ou qui me sert de pont pour garder un contact avec la Colombie, je ne sais pas mais je sens aussi que... par exemple, je peux... ce qui m'intéresse dans le documentaire c'est surtout de rencontrer des gens, le contact avec les gens bien plus que, par exemple, d'avoir un sujet et de décider que je vais démontrer ce que je pense à ce sujet. Disons que ça ne m'intéresse pas autant que de me rapprocher des personnages, et je crois que je me sens bien mieux, plus en confiance, presque plus libre si la caméra est face à des gens qui sont en Colombie. Je ne sais pas, en fait... c'est dur à expliquer mais c'est comme si je n'étais pas encore prête à… oui, on dirait, à filmer quelque chose ici, les gens d'ici, surtout les gens.

O. B.: En fait, le fait de filmer reste un acte intime.

M. I. O.: Oui, même si non... en fait, on peut dire que ce film est super intime parce qu'il s'agit de ma famille, mais ce n'était pas le cas dans l'autre film. Mais je pense que ça passe par là et que je ne me sens pas encore prête pour le faire ici, peut-être que je le serai dans une semaine, mais pas aujourd’hui. Mais je pense qu'il y a quelque chose qui, je ne sais pas... quand je pense aux réalisateurs qui vivent en dehors de la Colombie... ils tournent presque tous en Colombie, et je crois que ceux qui filment en dehors de la Colombie n'ont pu le faire qu'après avoir vécu de nombreuses années dans un autre pays. Alors, peut-être qu’il y a là quelque chose qui se passe, je ne sais pas, ça n'est pas très clair pour moi non plus, mais je pressens que ce sera en Colombie.

O. B.: Bien, merci beaucoup María Isabel et j'espère que tout se passera bien pour vous durant le festival.

M. I. O.: Merci.

Traduction réalisée par Valérian GUILLEY et Lise DECAUNES

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