Entretien
Chapitres
Notice
Langue :
Espagnol, castillan
Crédits
Université Toulouse II-Le Mirail SCPAM (Publication), Université Toulouse II-Le Mirail (Production), Samir BOUHARAOUA (Réalisation), Carine Herzig (Intervention), Isabelle Touton (Intervention), José Aragüés Aldaz (Intervention)
Conditions d'utilisation
Tous droits réservés à l'Université Toulouse II-Le Mirail et aux auteurs.
DOI : 10.60527/7rxc-0591
Citer cette ressource :
Carine Herzig, Isabelle Touton, José Aragüés Aldaz. UT2J. (2003, 27 mars). Entretien avec un hagiographe : José Aragüés Aldaz , in Espagnol. [Vidéo]. Canal-U. https://doi.org/10.60527/7rxc-0591. (Consultée le 29 mai 2024)

Entretien avec un hagiographe : José Aragüés Aldaz

Réalisation : 27 mars 2003 - Mise en ligne : 10 octobre 2007
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Descriptif

José Aragüés Aldaz, professeur de littérature espagnole à l'Université de Saragosse (Espagne), nous explique dans cet entretien comment il en est venu à pratiquer l'hagiographie et quel intérêt il y a, aujourd'hui, à étudier la vie des saints. Il évoque les différentes filiations des recueils de vies de saints et le travail qu'il reste à accomplir dans cette spécialité.

Générique Montage : Samir Bouharaoua Interview, transcription et traduction : Carine Herzig et Isabelle Touton.

Intervention
Thème
Documentation

1 - Présentation

¿Se puede presentar en unas palabras?

Me llamo José Aragüés Aldaz. Soy profesor de literatura española en la Universidad de Zaragoza, de literatura medieval y también algo de los Siglos de Oro, y estoy aquí en Toulouse invitado por el Lemso (por el grupo de Literatura Española Medieval y del Siglo de Oro) que dirige ahora Françoise Cazal. He estado aquí un mes, impartiendo algunas clases de doctorado (del DEA) y del Capès —y de todos estos niveles escolares franceses que tienen poco que ver con los españoles—, fundamentalmente para hablar de hagiografía, de vidas de santos, que es un tema que parece que empieza a estar de moda otra vez después de muchos años o muchos siglos de olvido.

¡Hombre !, en realidad decir que estoy especializado en literatura medieval y del Siglo de Oro es sólo una forma de hablar, lógicamente. En primer lugar porque no existe como tal esa figura en el panorama académico, la del especialista en un determinado momento histórico con exclusividad y en segundo lugar por un motivo mucho más sencillo y es porque yo no lo soy, experto en ninguno de los dos temas. Normalmente cuando uno hace su tesis acaba encaminándose a cuestiones demasiado concretas para considerarse especialista en algo tan amplio como sería siquiera la literatura medieval o la de los Siglos de Oro por separado y mucho más sobre ambas. Yo me refiero más al ámbito en el que suelo moverme, al ámbito cronológico pero no desde luego pretendo decir que yo abarque ningún conocimiento general sobre esas épocas para las que cada vez quedan menos expertos de verdad. En España el sistema te convierte al final de cinco años en licenciado en filología hispánica, a lo sumo. En todo caso sí que existe una cierta especialización en lengua por un lado o literatura por otro. Pero nada más allá de eso.

2 - L'hagiographie

¿Cómo llegó a la hagiografía?

Bueno, yo llegué a la hagiografía de manera un poco casi casi casual. Todo nació con mi tesis doctoral sobre un texto de 1594, el Fructus sanctorum de Alonso de Villegas, que no era propiamente un texto hagiográfico —no eran unas vidas de santos—; era una colección de unos 3500 cuentos o anécdotas morales de muy diverso tipo, bíblico, clásico, también por supuesto medieval, religioso pero también profano. En esa colección ya aparecían cortadas partes de la biografía de algunos santos, porque el mismo autor había empezado, había concebido su obra inicialmente como una gran colección de vidas de santos. Los tres primeros tomos —el Fructus Sanctorum que yo edité en la tesis es el quinto— pues los tres primeros tomos de esa gran compilación son una traducción de una colección latina de 1575 de vidas de santos. En realidad lo que pretendía el autor en esa gran compilación era sustituir los viejos santorales, unos santorales que estaban llenos de materia medieval y que ya habían estado criticados por su escaso rigor. Estaban basados en un texto del siglo XIII, en La leyenda aúrea de Jacobo de Vorágine, y por lo tanto ya sufrieron pues los ataques de los humanistas por esa presencia de elementos quizá demasiado maravillosos para el siglo XVI. Villegas con ello conseguía romper un poco toda esa trayectoria, toda esa pervivencia de elementos medievales y la verdad es que yo no me interesé inicialmente por esa cuestión, pero, después de la tesis, sí que ya tuve que enfrentarme un poco a esos primeros tomos de la gran obra de Alonso de Villegas.

3 - L'hagiographie : quel intérêt aujourd'hui ?

¿Cuál puede ser el interés de la hagiografía hoy en día?

Bueno, el interés de la hagiografía hoy es múltiple, todos los estudios de iconografía tienen que partir de un conocimiento de estos textos hagiográficos, porque es evidente que los artistas medievales y los renacentistas de igual manera se inspiraron en estas vidas de santos a la hora de esculpir un capitel o a la hora de pintar un cuadro. Al margen de ese interés iconográfico existen también digamos otras miradas laterales a la hagiografía, como puede ser la mirada de los folkloristas. Los textos —sobre todo los textos medievales, pero ya digo que también los textos del siglo XVI— están plagados de motivos folklóricos que se incorporan a las vidas de los santos. En ese sentido también la historia de las mentalidades ha acudido con cierta frecuencia a estos textos. Quizá lo que se echa de menos es la escritura de una verdadera historia del género, una historia de la hagiografía o de ese conjunto de géneros hagiográficos desde una perspectiva de la historia literaria. La historia literaria, todos lo sabemos, atiende casi siempre a los géneros canónicos, a los géneros de ficción, sobre todo al drama, a la novela, a la lírica incluso, y suele abandonar los textos de tipo historiográfico. En ese sentido lo que está haciendo nuestra historia literaria es un poco deformar lo que era en realidad la literatura de los Siglos de Oro, la literatura medieval. La frontera entre unos géneros y otros no estaba tan clara y cuando cualquier autor de vidas de santos presentaba su obra al público por un lado sí reconocía que estaba haciendo una obra histórica frente a las obras de ficción, pero por otro lado presentaba a los lectores el mismo tipo de motivos y de maravillas que esos lectores podían buscar en un texto de ficción: es decir la presencia de lo maravilloso, la presencia de la aventura, incluso la presencia del amor, del amor a lo divino como dice Pedro de la Vega en el prólogo a su Flos Sanctorum. Reconstruir la literatura de los Siglos de Oro exige también echar una mirada a estos textos, al santoral porque ciertamente era un auténtico best-seller en la época.
Es cierto que también al margen de ese interés académico por las vidas de los santos, existen digamos otro tipo de intereses. Está de moda cierto tipo de narración más o menos fantástica que tiene mucho que ver con ese universo medieval que también describen las vidas de los santos, el cine está recurriendo a cosas que no son exactamente vidas de santos pero que forman parte de ese mismo universo de las lecturas del hombre medieval, e incluso, ¿por qué no ?, existe también un nuevo interés por todo lo esotérico que puede favorecer la difusión de las vidas de santos. Lo que ocurre es que ese tipo de interés tiene muy poco que ver con la reconstrucción histórica del género y antes que nada supongo que lo que ayuda es a distorsionar todavía más la imagen, la verdadera imagen que la hagiografía tuvo en su momento.

4 - Les différentes filiations de la vie des Saints

En cuanto a santorales se refiere, ¿cuáles son las diferentes filiaciones ?

En realidad en la historia del santoral, en la historia del Flos sanctorum, de ese género del santoral, o legendario mejor que santoral, castellano, habría dos grandes fases. Aquí la fecha de 1500 que suele venirnos muy bien para distinguir a veces la literatura medieval de la posterior, prácticamente no nos sirve en el caso de la hagiografía, ya digo, no nos es muy útil. La primera fase del santoral llega hasta 1580, se trata de aquellos santorales basados en una obra del siglo XIII, en La leyenda áurea de Vorágine. Dentro de esa gran fase hasta 1580, distinguimos a su vez dos grandes grupos de textos: uno es el que podemos llamar leyenda de los santos, que está testimoniado por cinco manuscritos y por una media docena de impresos entre otros un ejemplar del Museo Británico y otro de Loyola, la famosa leyenda de los santos de Loyola. Ésa sería digo la primera gran corriente. La segunda gran corriente estaría testimoniada por otros cinco manuscritos distintos, todos del siglo XV, y por una serie de impresos mayor que la de la leyenda de los santos. El primero del que tenemos noticias es el de 1516, y seguramente es el primero de esta serie —lo fue realmente— y el último es de 1580. De 1516 a 1580 hay una serie de reelaboraciones en las que participan diversos autores, el más notable de todos ellos, Pedro de la Vega. En 1575, cambia el panorama de la hagiografía, seguramente no sólo de la hagiografía española sino de la europea en general, se compilan unas nuevas vidas de santos en latín por parte de Lipomano Y Surio, el cartujo Lorenzo Y Surio, y se van a convertir en un nuevo referente para toda la hagiografía en lengua romance. En España, el primero en apuntarse a esa moda fue Alonso de Villegas, que con su gran Flos Sanctorum que tiene seis tomos intentó traducir y recrear toda la obra de Lipomano Y Surio que es una obra enorme por otra parte. Lipomano Y Surio no son autores de vidas de santos, son recopiladores meramente. Alonso de Villegas por lo tanto haría esa primera traducción castellana pero pronto tuvo que competir editorialmente con quizá la obra más conocida de todo el género que es el Flos sanctorum de Rivadeneyra. De este Flos sanctorum tenemos una antología salida, creo, en el año 2000 que es muy útil y que yo creo que ha tenido un cierto éxito precisamente por eso, por la ausencia de este tipo de materiales, no se han reeditado prácticamente. Al margen de esos dos santorales hay alguno más como el de Basilio Santoro pero son sin duda proyectos menores comparados con estos dos que he dicho e incluso con los dos que he señalado anteriores a 1580, la Leyenda de los santos y el Flos sanctorum de Pedro de la Vega y de Gonzalo de Ocaña que es el compilador inicial, compilador medieval aunque no sabemos muy bien qué es lo que hizo Ocaña, eso no queda claro.

5 - Où en est l'hagiographie ?

En el campo de la hagiografía, ¿qué se ha hecho y qué falta por hacer ?

En realidad es mucho más lo que falta por hacer que lo que está hecho en ese estudio de la hagiografía, de las vidas de santos, afortunadamente para los que trabajamos en ella, claro está. Falta por ejemplo editar toda esa serie de santorales que además plantean enormes problemas de transmisión textual y de inserción constante de nuevos elementos, eliminación de otros elementos; en este sentido habría también que explicar por qué esa transformación, es decir qué línea sigue el santoral desde el siglo XIV hasta 1580 por ejemplo, que es la primera gran fase del santoral, la que está basada en La leyenda aúrea de Vorágine, qué es lo que pretendían los autores quitando ciertos pasajes y añadiendo otros. Está también la cuestión de la lectura. Muchos de los santorales impresos tienen tachaduras a mano que suelen intentar eliminar dentro de lo posible aquellos pasajes menos aceptables a esas alturas del Renacimiento. En realidad, se ha estudiado mucho más la literatura española hagiográfica de la Edad Media que la de los Siglos de Oro. La razón es difícil de establecer, seguramente se debe a una cuestión en primer lugar cantitativa desde el punto de vista de la conservación de textos medievales, la hagiografía ocupa un lugar importante cuantitativamente. Ahí está por ejemplo la obra de Berceo que es un referente muy evidente en la construcción de nuestra historia de la literatura ya desde el siglo XVIII. A cambio la literatura hagiografíca de los Siglos de Oro no ha merecido demasiada atención. Sí que se ha estudiado la imagen de San José o de la Virgen María, lo hizo el padre Herrán ya hace unos años en los flos sanctorum o en los flores sanctorum (está ahí el problema de la denominación), pero ciertamente poco más. También algo de la iconografía, y algo también del proceso de elaboración textual de esos santorales. Yo mismo publiqué un artículo hace dos o tres años, pero realmente todos aquellos cuadros y diagramas que yo allí establecía a partir de la lectura de algunas obras indirectas, todo eso ha habido que ir cambiándolo paulatinamente porque cada vez que uno lee un santoral y lo lee a fondo descubre un nuevo matiz, un nuevo modo de filiación con las obras anteriores y es ciertamente un laberinto, un laberinto editorial. En todo caso esa labor de edición es urgente, son cinco, diez perdón, manuscritos por lo menos los que habría que sacar a la luz cuanto antes. Sólo se ha sacado uno de ellos, el manuscrito ocho de la Biblioteca Menéndez Pelayo que editaron Isabel Uría y Fernando Baños Vallejo y prácticamente nada más. Está en curso de edición otro manuscrito de la Biblioteca Nacional que forma parte de los intereses de una tesis doctoral de Joel Dykstra, y la Leyenda de los santos también seguramente tendrá pronto una edición, el ejemplar de Loyola por parte del padre Félix Cabasés, pero realmente hay poco más en el horizonte, poco más que eso y desde luego es un terreno muy atractivo y que seguramente puede colmar las aspiraciones de cualquier doctorando, porque trabajo desde luego hay. Al margen de toda esa necesidad de editar los textos, de facilitar el trabajo a los lectores y a los estudiosos del género, yo creo que sería muy útil hacer de una vez por todas un catálogo lo más exhaustivo posible o bien alfabético por cada uno de los santos de la A a la Z o bien siguiendo, que pienso que sería todavía más interesante, siguiendo el curso del calendario, un catálogo de todas las apariciones de la vida de tal o cual santo tanto en los santorales colectivos, en el flos sanctorum, como en obras exentas, lo que se conoce como vidas individuales. También podrían añadirse todas las comedias de santos, de manera que la persona que quisiera estudiar la imagen de tal o cual personaje, de tal o cual santo en la época tuviera una guía mínima siquiera para tener el acceso rápido a los textos. Antes había que peregrinar un poco de biblioteca en biblioteca y hoy afortunadamente, gracias al proyecto que dirige Fernando Baños Vallejo en la Universidad de Oviedo ya tenemos a mano los microfilmes y la copia en papel de buena parte de esos santorales colectivos, por ejemplo. Se ha hecho mucho menos con las vidas individuales porque la dispersión es mucho mayor como puede comprenderse. En ese sentido el proyecto de Oviedo tiene como última meta editar los textos y estudiarlos claro está y algo similar es lo que se pretende aquí mismo en Toulouse, el grupo del LEMSO, que está dedicando sus esfuerzos ya desde hace algún año a todo este asunto de la hagiografía. Hubo un congreso en octubre pasado que reunió ya un buen número de especialistas y donde sobre todo creo que se puso en evidencia la necesidad de empezar de una vez por todas a aunar esfuerzos a la hora de estudiar el género.

6 - Les projets

¿Cuáles son ahora tus proyectos?

Bueno en la actualidad yo tengo la intención, aunque práticamente no he empezado todavía, de editar uno de esos grandes santorales, un flos sanctorum. El flos sanctorum es una colección de vidas de santos que normalmente tiene dos partes, una primera dedicada a la vida de Cristo, una biografía de Cristo, y una segunda parte que va circulando por el calendario litúrgico, desde el Adviento dando toda la vuelta al año hasta de nuevo el Adviento, y recorriendo al hilo de cada uno de esos días y cada una de esas fiestas pues la vida de un santo o la celebración de una fiesta litúrgica. En realidad era un modo de ordenar la vida también de los hombres de la época de manera mucho más clara que hoy en día, la ordenación del año era una ordenación sagrada. El problema seguramente es, ¿qué texto editar?, ¿qué flos sanctorum editar ?, porque existen demasiadas ediciones y demasiados manuscritos y desde luego no es posible hacer una edición digamos única de todos esos testimonios porque son muy divergentes. Estamos ante una obra en proceso, in fieri, que se va haciendo, por lo tanto tanta justificación tiene editar el último Flos sanctorum, por ejemplo el de 1580, que editar el primero impreso, el de 1516, o bien cualquier texto manuscrito. No conservamos desde luego el primero, el original, la primera compilación, todo lo que tenemos además en los manuscritos son copias de ese original. Yo me inclino por el texto de 1541 porque es el último que retocó la persona que quizá más intervino en la redacción del Flos sanctorum que fue un padre jerónimo, Pedro de la Vega. Él ya elaboró la versión de 1521 y luego retomó ese trabajo en 1541. Seguramente fue ése el texto más seguido en la época, aunque desde luego hubo luego distintas mejoras y diversas adiciones en el texto pero no desde luego del peso de las que había llevado a cabo Pedro de la Vega, que hace una labor enorme de recreación no sólo estilística sino sobre todo de reelaboración material, de inserción de nuevos materiales sobre todo de la vida de Cristo que recoge de Ambrosio de Montesino, y no sólo de eso sino también de vidas de santos.

En ese sentido mi estancia en Toulouse ha servido además de para aburrir a unos cuantos alumnos despistados, para estrechar un poco más los lazos entre nuestro proyecto allí en España y los proyectos que se están haciendo aquí, que se están desarrollando aquí porque seguramente esa es la única manera de seguir hacia adelante.

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1 - Présentation

Pouvez-vous vous présenter en quelques mots ?

Je m’appelle José Aragüés Aldaz. Je suis professeur de littérature espagnole à l’Université de Saragosse, de littérature médiévale et également, dans une moindre mesure, du Siècle d’Or, et je suis ici, à Toulouse, en tant que professeur invité par le LEMSO (par le groupe de Littérature Espagnole Médiévale et du Siècle d’Or), dont l’actuelle responsable est Françoise Cazal. Je suis resté ici un mois pour donner quelques cours en troisième cycle (en DEA) et dans le cadre du Capès — tous ces cycles universitaires français qui n’ont pas grand chose à voir avec le système scolaire espagnol — et pour parler fondamentalement d’hagiographie, de vies de saints, thème qui semble être à nouveau à la mode, après de nombreuses années ou de nombreux siècles d’oubli.
Enfin, en réalité, dire que je suis spécialiste en littérature médiévale et du Siècle d’Or n’est qu’une façon de parler, évidemment. D’abord, parce que la figure du chercheur spécialisé exclusivement dans une période historique déterminée n’existe pas en tant que telle dans le panorama académique, et ensuite pour une raison beaucoup plus simple : je ne suis expert en aucune de ces deux matières. Généralement, lorsque l’on fait une thèse on finit par s’occuper de questions trop concrètes pour pouvoir être considéré comme spécialiste de quelque chose d’aussi vaste que la littérature médiévale ou celle du Siècle d’Or, même prises séparément et à plus forte raison si on les réunit. Je fais allusion au cadre qui m’est le plus familier, au cadre chronologique, mais, bien entendu, je ne prétends pas dire que je détiens une quelconque connaissance générale sur ces deux périodes, dont il y a de moins en moins de vrais experts. En Espagne, le système fait de toi, au bout de cinq ans, un licencié en philologie hispanique, tout au plus. Par contre, il existe bien, une forme de spécialisation en langue, d’une part, ou en littérature, d’autre part. Mais ça ne va pas plus loin.

2- L'hagiographie

Comment en êtes-vous arrivé à l’hagiographie ?

Eh bien, je suis venu à l’hagiographie presque par hasard. Tout a commencé avec ma thèse de Doctorat qui portait sur un texte de 1594, le Fructus Sanctorum d’Alonso de Villegas, qui n’était pas à proprement parler un texte hagiographique — il ne s’agissait pas de vies de saints — ; c’était une collection de quelque 3500 contes ou anecdotes morales de différent type, biblique, classique, également, cela va sans dire, médiéval, religieux mais aussi profane. Dans cette collection, on trouvait déjà des parties de la biographie de quelques saints, car l’auteur lui-même avait commencé, avait initialement conçu son œuvre comme une grande collection de vies de saints. Les trois premiers tomes — le Fructus Sanctorum que j’ai édité dans ma thèse est le cinquième — les trois premiers tomes, donc, de cette grande compilation constituent la traduction d’une collection latine de vies de saints de 1575. En réalité, le but de l’auteur était de remplacer, par le biais de cette grande compilation, les vieux recueils de vies de saints, recueils qui contenaient une importante matière médiévale et qui avaient déjà été critiqués à cause de leur manque de rigueur. Ils s’appuyaient sur un texte du XIIIe siècle, sur La légende dorée de Jacques de Voragine, et ils avaient par conséquent déjà essuyé les attaques des humanistes à cause de la présence de ces éléments qui touchaient peut-être un peu trop au merveilleux pour le XVIe siècle. De cette façon, Villegas parvenait un peu à interrompre cette trajectoire, cette survivance d’éléments médiévaux, et, pour tout dire, je ne me suis pas intéressé à cette question dans un premier temps, mais, après la thèse, j’ai dû commencer à m’attaquer à ces premiers tomes de la grande œuvre d’Alonso de Villegas.

3 - L'hagiographie : quel intérêt aujourd'hui ?

En quoi l’hagiographie peut-elle présenter un intérêt aujourd’hui ?

Eh bien, l’hagiographie présente aujourd’hui un intérêt multiple, toutes les études sur l’iconographie doivent partir d’une connaissance des textes hagiographiques, car il est évident que les artistes médiévaux et ceux de la Renaissance se sont les uns et les autres inspirés de ces vies de saints au moment de sculpter un chapiteau ou au moment de peindre un tableau. Outre cet intérêt iconographique, il existe également disons d’autres regards portés sur l’hagiographie de façon plus latérale, comme par exemple le regard des folkloristes. Les textes — en particulier les textes médiévaux, mais aussi, me semble-t-il, les textes du XVIe siècle — abondent en motifs folkloriques qui s’intègrent dans les vies de saints. Dans ce sens-là, l’histoire des mentalités a également eu recours avec une relative fréquence à ces textes. Ce qui fait peut-être défaut c’est l’écriture d’une véritable histoire du genre, une histoire de l’hagiographie ou de cet ensemble de genres hagiographiques dans la perspective d’une histoire littéraire. L’histoire littéraire, nous le savons tous, s’occupe presque toujours des genres canoniques, des genres de fiction, en particulier le théâtre, le roman, la poésie même, et délaisse généralement les textes de type historiographique. Dans ce sens-là, notre histoire littéraire ne fait que donner une image un peu déformée de ce qu’était en réalité la littérature du Siècle d’Or, la littérature médiévale. La frontière entre certains genres et d’autres n’était pas aussi définie et lorsqu’un auteur de vies de saints donnait son œuvre à connaître au public, il était certes conscient, d’une part, qu’il s’agissait d’une œuvre historique par rapport aux œuvres de fiction, mais, d’autre part, il offrait aux lecteurs le même type de motifs et d’événements merveilleux que ces mêmes lecteurs pouvaient chercher dans un texte de fiction, c’est-à-dire la présence du merveilleux, la présence de l’aventure, voire la présence de l’amour, de l’amour divin dont parle Pedro de la Vega dans le prologue à son Flos Sanctorum. Reconstruire la littérature du Siècle d’Or exige aussi que l’on porte une attention à ces textes, aux recueils de vies de saints, dans la mesure où ils constituaient très certainement d’authentiques best-sellers à cette époque-là.
Il est également indéniable que, mis à part cet intérêt académique pour les vies de saints, il existe disons un autre type d’intérêt. Un certain type de narration plus ou moins fantastique est à la mode, narration qui entretient un rapport étroit avec cet univers médiéval que les vies de saints décrivent aussi, le cinéma a recours à des choses qui ne sont pas exactement des vies de saints mais qui font partie de ce même univers des lectures de l’homme médiéval, et il existe même, pourquoi pas ?, un nouvel intérêt pour tout ce qui est ésotérique qui peut contribuer à la diffusion des vies de saints. Le problème c’est que ce type d’intérêt n’a pratiquement rien à voir avec la reconstruction historique du genre et j’ai l’impression qu’il contribue surtout à déformer encore davantage l’image, la véritable image qui fut celle de l’hagiographie en son temps.

4 - Les différentes filiations de la vie des Saints

En ce qui concerne les recueils de vies de saints, quelles sont les différentes filiations ?

En fait, dans l’histoire des recueils de vies de saints, dans l’histoire du flos sanctorum, de ce genre de la biographie d’un saint ou, mieux que biographie, recueil de légendes sur la vie d’un saint, en castillan, on pourrait distinguer deux grandes phases. L’année 1500, qui nous est habituellement tout à fait utile pour marquer la frontière entre la littérature médiévale et celle qui lui est postérieure, ne nous est pratiquement d’aucun secours dans le cas de l’hagiographie, enfin il me semble qu’elle ne nous sert pas à grand chose. La première phase va jusqu’en 1580 : il s’agit de ces recueils qui s’appuient sur une œuvre du XIIIe siècle, sur La légende dorée de Voragine. À l’intérieur de cette grande phase qui va jusqu’en 1580, nous distinguons à leur tour deux grands groupes de textes. Le premier pourrait être désigné sous le nom de légende des saints, dont témoignent cinq manuscrits et une demi-douzaine de textes imprimés, parmi lesquels un exemplaire du Musée Britannique et un autre de Loyola, la célèbre Légende des Saints de Loyola ; voilà quel pourrait être, à mon avis, ce premier grand courant. Le deuxième grand courant serait attesté par cinq autres manuscrits différents, tous du XVe siècle, et par une série de textes imprimés plus importante que celle qui concerne la légende des saints. Le premier dont nous ayons connaissance date de 1516 et constitue très certainement le premier de cette série — en fait, cela a bien été le cas — et le dernier date de 1580. De 1516 à 1580, il y a toute une série de réélaborations auxquelles participent divers auteurs, le plus notable d’entre eux étant Pedro de la Vega. En 1575, le panorama de l’hagiographie change, sans doute non seulement celui de l’hagiographie espagnole mais également de l’hagiographie européenne en général, de nouvelles vies de saints sont complilées en latin par Lipomano y Surio, le chartreux Lorenzo y Surio, et vont devenir une nouvelle référence pour toute l’hagiographie en langue romane. En Espagne, le premier à embrasser cette mode a été Alonso de Villegas qui, avec son grand Flos Sanctorum composé de six tomes, s’est efforcé de traduire et de recréer toute l’œuvre de Lipomano y Surio, qui se trouve être par ailleurs une œuvre gigantesque. Lipomano y Surio, ce ne sont pas des auteurs de vies de saints, ce ne sont que des compilateurs. Alonso de Villegas, donc, a réalisé cette première traduction, mais il a rapidement été concurrencé du point de vue éditorial par l’œuvre qui est peut-être la plus célèbre du genre, le Flos Sanctorum de Rivadeneyra. Nous disposons d’une anthologie de ce dernier Flos Sanctorum, sortie, me semble-t-il, en 2000, qui est fort utile et dont je pense qu’elle a connu un certain succès justement à cause de cela, à cause du manque cruel de ce genre de documents, pratiquement aucun n’ayant été réédité. Mis à part ces deux recueils de vies de saints, on peut également citer celui de Basilio Santoro, mais il s’agit sans doute de projets bien plus modestes que les deux que j’ai cités, voire que les deux antérieurs à 1580 que j’ai signalés, la Légende des saints et le Flos Sanctorum de Pedro de la Vega et de Gonzalo de Ocaña qui est le compilateur initial, le compilateur médiéval, bien que nous ne connaissions pas exactement le rôle d’Ocaña, ce point n’est pas clair.

5 - Où en est l'hagiographie ?

En matière d’hagiographie, qu’a-t-il été fait et que reste-t-il à faire ?

En fait, ce qui a été fait dans le domaine de l’hagiographie, des vies de saints, est bien moins important que ce qui reste à faire, fort heureusement pour nous qui travaillons sur ce sujet, bien sûr. Il manque, par exemple, l’édition de toute cette série de recueils de vies de saints qui posent de surcroît d’énormes problèmes de transmission textuelle et d’insertion constante de nouveaux éléments ; dans ce sens-là, il faudrait également expliquer les raisons d’une telle transformation, c’est-à-dire expliquer quelle ligne suivent les recueils de vies de saints depuis le XIVe siècle jusqu’en 1580, par exemple, moment qui constitue la première grande phase du genre, celle qui repose sur La légende dorée de Voragine, expliquer ce que les auteurs voulaient faire en supprimant certains passages et en en ajoutant d’autres. Le problème de la lecture se pose également. Un grand nombre des vies de saints imprimées comportent des ratures faites à la main et qui tentent le plus souvent d’éliminer, dans la mesure du possible, les passages les moins acceptables à la Renaissance. En réalité, la littérature espagnole hagiographique du Moyen-Âge a été bien plus étudiée que celle du Siècle d’Or. Il est difficile d’en établir la raison, cela est certainement dû, en premier lieu, à une question de quantité du point de vue de la conservation des textes médiévaux, l’hagiographie occupe une place importante du point de vue quantitatif. On peut citer, à titre d’exemple, l’œuvre de Berceo, qui est une référence tout à fait évidente dans la construction de l’histoire de notre littérature depuis le XVIIIe siècle. Par contre, la littérature hagiographique du Siècle d’Or a peu attiré l’attention. L’image de saint Joseph ou de la Vierge Marie ont certes été étudiées, c’est ce qu’a fait le père Herrán, voici quelques années, dans les flos sanctorum ou flores sanctorum (il y a un problème de dénomination), mais ça s’arrête là. Il existe également quelques travaux sur l’iconographie, et aussi sur le processus d’élaboration textuelle de ces recueils de vies de saints. J’ai moi-même publié un article il y a deux ou trois ans sur le sujet, mais, en réalité, tous ces tableaux et ces diagrammes que j’y établissais à partir de la lecture de quelques œuvres indirectes, il a fallu progressivement les modifier, car à chaque fois qu’on lit à fond une vie de saint on découvre une nouvelle nuance, une nouvelle modalité de filiation avec les œuvres antérieures et il s’agit vraiment d’un labyrinthe, un labyrinthe éditorial. En tout cas, ce travail d’édition est urgent, cinq, pardon dix manuscrits au moins devraient faire l’objet d’une publication le plus tôt possible. Seul l’un d’entre eux est paru, le manuscrit n° 8 de la Bibliothèque Menéndez Pelayo, qui a été édité par Isabel Uría et Fernando Baños Vallejo et c’est quasiment tout. Une autre édition est en cours d’élaboration, celle d’un autre manuscrit de la Bibliothèque Nationale qui s’inscrit dans les préoccupations d’une thèse de Doctorat préparée par Joel Dykstra, et la Légende des saints bénéficiera certainement sous peu d’une édition, l’exemplaire de Loyola, réalisée par le père Félix Cabaces, mais rien d’autre ne se profile réellement à l’horizon, guère plus que cela et il s’agit bien évidemment d’un domaine tout à fait attirant et qui peut sans l’ombre d’un doute combler les aspirations de n’importe quel doctorant, car il y a effectivement du pain sur la planche. Mis à part la nécessité d’éditer les textes, de faciliter le travail des lecteurs et des chercheurs, je pense qu’il serait très utile de faire une fois pour toutes un catalogue qui serait le plus exhaustif possible et qui serait alphabétique — on y trouverait tous les saints classés de A à Z — ou bien qui suivrait
— il me semble que ce serait encore plus intéressant — le calendrier, un catalogue de toutes les apparitions de la vie de tel ou tel saint aussi bien dans les recueils collectifs, dans le flos sanctorum, que dans les œuvres indépendantes, ce que l’on connaît sous le nom de vies individuelles. On pourrait également ajouter toutes les comédies de saints, de façon à ce qu’une personne qui voudrait étudier l’image de tel ou tel personnage, de tel ou tel saint à cette époque-là jouisse d’un guide minimal, ne serait-ce que pour accéder rapidement aux textes. Autrefois, il fallait se rendre de bibliothèque en bibliothèque, mais heureusement aujourd’hui, grâce au projet dirigé par Fernando Baños Vallejo à l’Université d’Oviedo, nous disposons désormais des microfilms et de la copie sur papier d’une bonne partie de ces recueils collectifs, par exemple. Ce travail concerne dans une bien moindre mesure les vies individuelles, qui souffrent bien plus, on peut le comprendre, de la dispersion. Dans ce sens-là, le projet d’Oviedo a comme but ultime d’éditer les textes et de les étudier bien sûr, ce qui est également l’objectif du LEMSO, ici à Toulouse, qui concentre ses efforts, depuis un an ou deux déjà, sur tout ce qui tourne autour de l’hagiographie. Un colloque organisé au mois d’octobre de l’année dernière a réuni un bon nombre de spécialistes, mettant surtout en évidence, me semble-t-il, la nécessité de commencer une fois pour toutes à réunir nos efforts pour étudier ce genre.

6 - Les projets

Quels sont vos projets actuels ?

Eh bien, j’ai actuellement l’intention, bien que je n’aie pratiquement pas encore commencé, d’éditer l’un de ces grands recueils, un flos sanctorum. Le flos sanctorum, c’est une collection de vies de saints qui comporte généralement deux parties, la première consacrée à la vie du Christ et la seconde qui suit le calendrier lithurgique sur toute une année, en commençant par l’Avent et en finissant par l’Avent, et qui parcourt au fil de chacun de ces jours et de chacune de ces fêtes, eh bien, la vie d’un saint ou la célébration d’une fête lithurgique. En réalité, c’était une façon d’ordonner aussi la vie des hommes de l’époque d’une manière bien plus claire qu’aujourd’hui, l’organisation de l’année était une organisation sacrée. Le problème c’est quel texte éditer, quel flos sanctorum éditer ?, car il existe beaucoup d’éditions et beaucoup de manuscrits et il n’est évidemment pas possible de faire une édition disons unique de tous ces témoignages parce qu’ils divergent considérablement. Nous nous trouvons devant une œuvre en cours, in fieri, qui est en train de se faire peu à peu ; c’est pourquoi l’édition du dernier Flos Sanctorum, par exemple celui de 1580, se justifie tout autant que l’édition du premier texte imprimé, celui de 1516, ou bien de n’importe quel texte manuscrit. Nous ne possédons évidemment aucun exemplaire du premier, de l’original, de la première compilation, tout ce que nous avons, en outre, dans les manuscrits, ce sont des copies de cet original. Pour ma part, je pencherai pour le texte de 1541, car c’est le dernier texte qu’a retouché la personne qui est peut-être le plus intervenue dans la rédaction du Flos Sanctorum, c’est-à-dire un père hiéronymite, Pedro de la Vega. Il avait déjà élaboré la version de 1521 et il a ensuite repris ce travail en 1541. Ce texte a certainement été le texte le plus suivi de l’époque, bien qu’il ait logiquement bénéficié par la suite de diverses améliorations et de divers ajouts, mais qui n’ont pas eu, en tout cas, le même poids que ceux réalisés par Pedro de la Vega, qui fait un énorme travail de recréation non seulement stylistique mais surtout de réélaboration matérielle, d’insertion de nouveaux matériaux en particulier sur la vie du Christ empruntés à Ambrosio de Montesino, et aussi à d’autres vies de saints.
Dans ce sens-là, mon séjour à Toulouse a servi non seulement à faire mourir d’ennui quelques étudiants un peu déconcertés, mais également à resserrer un peu plus les liens entre notre projet en Espagne et les projets menés ici, développés ici, car c’est très probablement là la seule façon de faire avancer les choses.

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